Si algo puede salir mal, va a salir mal
Desde el mismo momento en que el gobierno provincial anunció que ya no financiaría la lucha antigranizo con aviones que siembran yoduro de plata en las nubes, los sureños –sanrafaelinos y alvearenses, fundamentalmente- no hacemos más que mirar el cielo.
Y el último viernes, el temor se concretó: una supercelda se abatió con fiereza sobre varios distritos sanrafaelinos. Las piedras, como otrora, volvieron a ser del tamaño de un huevo de gallina y, con su pavorosa estela de daño, afectaron fuertemente a –sobre todo- Goudge, La Llave, Real del Padre y Monte Comán.
El actual gobierno provincial parece haber dado un paso trascendental en el anunciado cambio de la matriz productiva mendocina. Y es que está claro que la minería es considerada por quienes hoy conducen los destinos de la provincia como la nueva panacea, en detrimento –a la vista está- de la producción agrícola primaria.
Pero el daño granicero no solo afectó grandemente a los emprendimientos agrícolas. También –y como se les advirtió en su momento a los funcionarios encabezados por el ministro de la producción, que llamativamente militó el fin de la lucha antigranizo- los bienes de la ciudadanía (casas, autos, etc.) se vieron dañados por las piedras de hielo. Para colmo, turistas que ocasionalmente estaban en Monte Comán el día de la tormenta vieron destrozados sus vehículos por el fenómeno. Producción, bienes y hasta la imagen para con los turistas se perjudicaron con esta, la primera tormenta fuerte de la temporada. Demasiado como para una respuesta tibia de parte del Gobierno provincial y de entidades como la Cámara de Comercio local.
Se estima que el sistema que financiarán los municipios de San Rafael y de Alvear estaría operativo recién en el mes de diciembre.