SIDA, una lucha que debe continuar

Cada 1º de diciembre se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. Esta jornada es aprovechada como una oportunidad para apoyar a aquellos involucrados en la lucha contra el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y para mejorar la comprensión sobre este problema de salud pública mundial.
Según las estimaciones de ONUSida, en el mundo hay casi 38 millones de personas que viven con VIH. De ellas, el 51% son mujeres. Gracias a los esfuerzos de la medicina, a través de los más de 35 años de lucha contra esta pandemia, se ha logrado bajar la mortalidad y cada vez hay más gente que recibe su tratamiento: más de 24 millones de pacientes reciben hoy por hoy terapia antirretroviral, lo que redunda en una mejor calidad de vida para ellos.
Por otra parte, y según un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay alrededor de 8 millones de personas que no saben que están infectadas con el virus. En cuanto a las muertes relacionadas con el Sida, a nivel global han disminuido en más de la mitad desde 2004.
En nuestro país, en tanto, más de 130.000 personas viven con VIH, 17 personas por día adquieren el virus y la tasa de mortalidad por Sida sigue sin cambios desde hace más de 15 años.
Frente al actual escenario, los especialistas creen que debido a los avances científicos y médicos de los últimos años (medicamentos más eficaces y sencillos, por caso) amplios sectores de la población mundial –y, obviamente, de la Argentina– podrían haber caído en un falso optimismo que lleva a abandonar “demasiado pronto” la lucha contra esta enfermedad. Por ello, es imprescindible que los sistemas de salud y la sociedad en general no reduzcan sus esfuerzos humanos y financieros para seguir paliando un flagelo que continúa siendo una grave amenaza para todos, puesto que si se abandona la prevención, las infecciones podrían volver a aumentar y dar lugar a un nuevo rebrote de la epidemia.