Sierra Pintada: debate sobre la posible reactivación de la mina de uranio en San Rafael y la pérdida de la minería soberana

El posible regreso de la explotación de la mina de uranio Sierra Pintada, la emblemática mina de uranio ubicada en San Rafael, vuelve a estar en el centro de la escena tras los recientes avances en la política minera del Gobierno Nacional de Javier Milei. Este recurso, considerado estratégico, se encuentra en la intersección de intereses económicos, ambientales y de soberanía nacional. Para entender el panorama, Diario San Rafael y FM Vos 94.5 entrevistó a Rodolfo Kempf, físico de la Universidad de Buenos Aires e investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
“La energía nuclear está viviendo un renacimiento a nivel mundial, impulsado por la necesidad de contar con fuentes energéticas confiables y bajas en emisiones de carbono. En este contexto, los proyectos de extracción de uranio vuelven a cobrar relevancia”, explicó Kempf. Sin embargo, advierte que este retorno no está exento de desafíos: “Nuestra preocupación principal es la extranjerización de la extracción y la posibilidad de perder soberanía sobre un recurso clave para nuestro desarrollo energético”.
El complejo minero-fabril de San Rafael, que en su momento llegó a abastecer de uranio a las centrales nucleares argentinas, detuvo sus operaciones por objeciones ambientales y debates en la sociedad sanrafaelina. “Se inició un proceso de remediación ambiental, pero no para cerrar la mina definitivamente, como ocurrió en Malargüe, donde la clausura fue acompañada de un exitoso programa de remediación”, detalló el investigador. En el caso de Sierra Pintada, Kempf sostiene que aún queda un largo camino por recorrer: “El proceso de remediación está avanzado, pero no se ha completado en su totalidad”.
Uno de los aspectos más controversiales de esta posible reapertura es la asociación con empresas extranjeras. “El interés de mineras canadienses, respaldadas por la experiencia de Canadá en energía nuclear, es evidente. Pero nuestra prioridad debería ser asegurar que el uranio extraído se utilice para abastecer nuestras tres centrales nucleares y no como un simple commodity exportable”, enfatizó Kempf. Además, señaló que “la privatización y extranjerización de la minería de uranio podrían derivar en una pérdida de control sobre los volúmenes extraídos y los estándares ambientales”.
El experto también destacó la importancia de fomentar el diálogo con la comunidad para evitar conflictos sociales: “Es fundamental que la población conozca cómo es el proceso de extracción y cuáles son las medidas de remediación que se implementarán. La transparencia y la participación ciudadana son claves para avanzar en un modelo de producción nacional sostenible y soberano”.
En relación con los antecedentes legales, Kempf mencionó la medida tomada por el juez federal Raúl Héctor Acosta en 2010, que impidió la reapertura de la mina. “Desconozco los detalles de cómo planean abordar este obstáculo legal, pero es claro que cualquier iniciativa debe estar alineada con la legislación ambiental vigente y respetar las instancias de consulta pública”, aseguró.
La discusión sobre Sierra Pintada no solo gira en torno al uranio. Según Kempf, la transición energética y la creciente demanda de minerales como el cobre también están impulsando el interés por los recursos naturales de Mendoza. Sin embargo, el investigador insiste en que “es crucial priorizar el abastecimiento de nuestras propias necesidades antes que ceder a las demandas del mercado internacional”.
Finalmente, el físico subrayó la necesidad de proteger la cadena de valor asociada al uranio en Argentina: “Ya contamos con la capacidad de transformar el mineral en combustible nuclear, un proceso que incluye instalaciones en Córdoba y Buenos Aires. Esto demuestra que no necesitamos extranjerizar la minería, sino reforzar nuestra industria estatal y garantizar que el uranio se utilice para generar energía en nuestras centrales nucleares”.
El futuro de Sierra Pintada sigue siendo incierto, pero lo que es seguro es que el debate está lejos de concluir. “Es un tema que afecta a toda la sociedad, y debemos encararlo con seriedad, responsabilidad y una visión a largo plazo”, concluyó Kempf.