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viernes 19, de agosto , 2022

“Sigo pensando que están vivos”: Seis meses desaparecidos en el Caribe y tres hipótesis inquietantes

Pasaron seis meses desde la desaparición del yate que transportaba a dos voluntarios argentinos que habían navegado hasta Haití para entregar ayuda humanitaria. La investigación sigue como al principio: no hay pistas. Y las familias de Renzo Spasiano (20) y Carlos Juárez (43) todavía se aferran a una esperanza.

“Estamos como podemos. Todavía no sentimos que perdimos a un hijo, sino que la sensación tal vez sea peor, porque no sabemos nada, describe Luis Spasiano, padre de Renzo, en diálogo con TN. “Si se hubiesen ahogado, ya está, ¿entendés? Sabemos algo. Pero no hay nada”, agrega.

El 28 de septiembre del año pasado fue la última comunicación que tuvo el yate M.O.I Guadalupe. Estaba por llegar a la isla Cozumel, en México, luego de pasar por el puerto de Jamaica para recargar combustible.

Desde entonces no se supo más nada de la embarcación que además trasladaba a otros dos tripulantes: el capitán cubano Denis Manuel Fernández Díaz (46) y el marinero mexicano Martín Alejandro Vega Argáez (44). Habían asistido a las víctimas del terremoto que causó más de 2200 muertos en Haití.

Piratas, un secuestro y la vinculación con el asesinato del presidente de Haití: las hipótesis sobre la desaparición del yate con dos argentinos en el Caribe

“La marina mexicana sigue estando en búsqueda pasiva por protocolo SAR (búsqueda y rescate). En su momento se los intentó rastrear con barcos y aviones de última generación, los mismos que usa la guardia costera de EEUU, que escanean un radio amplio de búsqueda en el mar”, cuenta Spasiano.

La tripulación llevaba un posicionador GPS con un servicio de emergencias SOS incorporado. Y también contaban con un teléfono satelital que permitía comunicarse mar adentro, donde no hay señal. El yate partió desde Cozumel, realizó una parada técnica en Jamaica y desde ahí se dirigió a Haití.

El país caribeño, además de soportar las consecuencias del terremoto, sufría una crisis política y una escalada de violencia: el 7 de julio, cinco semanas antes del sismo, había sido asesinado su presidente, Jovenel Moise, mientras dormía de madrugada en su casa de la capital, Puerto Príncipe.

Spasiano, Juárez y otros dos tripulantes regresaban de entregar ayuda humanitaria en Haití. (Foto: TN.com.ar)
Spasiano, Juárez y otros dos tripulantes regresaban de entregar ayuda humanitaria en Haití. (Foto: TN.com.ar)

Cuenta Spasiano que el M.O.I Guadalupe fue retenido durante cinco días en Haití. “No los dejaban bajar la carga. Al parecer, había dos partidos políticos que se disputaban la ayuda que ellos llevaban”.

Y continúa: “Lo extraño es que la última noche los llevan a un hotel, los devolvieron al otro día y les dijeron ‘váyanse’. Ese fue el primer error que cometieron: nunca se deja el barco solo en un puerto extranjero. Te lo pueden intervenir, plantarte cualquier cosa” .

El papá de Renzo tiene un catálogo de hipótesis, pero ninguna pista clara. “Hay una sucesión de hechos que no cierran. Que alguien vinculado al crimen del presidente de Haití haya tomado por asalto el barco supongo que es una posibilidad. Uno de los que estuvo en el atentado se escapó a Jamaica y lo apresaron allí”, sostiene.

“También puede ser que se les hayan montado haitianos que escapaban del país. O que alguien que estuviera arriba del barco tiró el posicionador y el teléfono satelital al mar y se llevó el barco. ¿Adónde? No sabemos. Puede haber sido, como ya dije en otra oportunidad, una nave extraterrestre que los abdujo. No sé. No puede ser que no se sepa absolutamente nada”, conjetura.

Seis meses desaparecidos en el Caribe y tres hipótesis inquietantes: “Sigo pensando que están vivos”

El misterio del yate que desapareció con dos argentinos hace seis meses en el Caribe: la última comunicación con Renzo Spasiano

El hombre cuenta que, como parte de una estrategia en medio de la desesperación, incluso intentó alejarse de los medios ante la posibilidad de que el barco hubiese sido secuestrado. “Nos llamamos a silencio un tiempo. Intentamos que todo se aplacara a ver si los tenían retenidos y, por miedo, no los soltaban”.

Entre tanta incertidumbre, se sabe que unos 120 kilómetros (200 millas náuticas) antes de la llegada a Cozumel, el posicionador dejó de emitir señal. “Ahí se los llamó al teléfono, sonó y no contestaron. Así durante siete horas más: el equipo sonaba, pero no había respuesta. Después también se perdió la señal del teléfono”, explica Spasiano.

“Entre Haití y Jamaica hacen una vuelta rara. Tal vez fue el temor ante la piratería que hay en Haití”, menciona el hombre, y evoca la última comunicación que tuvo con su hijo. “Cuando llegan al puerto de Jamaica había toque de queda y no podían cargar diesel. Entonces se dirigieron a Montego Bay y ahí pudieron. Fue la última vez que hablé con Renzo, y me dijo que estaba todo bien”.

“Aunque el barco explote o se incendie, siempre flota algo”

Spasiano es mecánico naval y vive y trabaja en Puerto Aventuras, Quintana Roo, México. Conocía muy bien el M.O.I Guadalupe: el yate pertenecía a la la empresa Yacht Club Playa, propiedad de Juárez y donde el padre de Renzo trabajó durante siete meses. Por eso, el desconcierto ante la ausencia de rastros es más grande.

“Es un barco de 83 piezas, blanco como la leche y mide casi 30 metros. Cuando hay un hundimiento, aún explote o se incendie, siempre flota algo. Sé de lo que hablo”, remarca.

Carlos Eduardo Juárez, el otro argentino que era parte de la tripulación. El yate pertenecía a una empresa suya. (Foto: gentileza Diario Uno)
Carlos Eduardo Juárez, el otro argentino que era parte de la tripulación. El yate pertenecía a una empresa suya. (Foto: gentileza Diario Uno)

“Yo mismo les armé un bote semi rígido con un motor Yamaha. Eso no se hunde por más que se pinche la parte inflable”, detalla. Sin embargo, “acá no hay pistas ni rastros de ellos ni de los teléfonos, ni de ningún pedacito del barco ni nada”.

En el momento de la desaparición, las marinas mexicana y estadounidense realizaron diferentes rastrillajes, y los familiares de los tripulantes también desplegaron operativos particulares en busca de pistas: nada arrojó resultado.

“Nosotros buscamos desde la Isla de los Alacranes hasta Honduras, un radio enorme”, señala Spasiano, y cuenta que suele recibir comunicaciones con pistas falsas.

“Me pasa bastante seguido. Me llaman diciendo ‘yo lo vi’, ‘tengo pruebas’. Hay mucha gente que lo hace para ver si puede sacar dinero, y otros que solo lo hacen por morbo”, revela. Y suelta un resabio de esperanza: “Sigo pensando que están vivos. Ese es mi sentimiento”.

El joven -20 años al momento de su desaparición- ya había realizado otros viajes en barco. (Foto: Facebook / Renzo Spasiano)
El joven -20 años al momento de su desaparición- ya había realizado otros viajes en barco. (Foto: Facebook / Renzo Spasiano)

Seis meses después, las familias siguen persiguiendo un dato que podría ofrecerles algún indicio. “Necesitamos que la empresa del teléfono satelital, que es estadounidense, dé la posición de la última llamada, que ocurrió 25 minutos antes de que se perdiera el barco”, sostiene el padre de Renzo.

Y asegura: “Carlos usó el teléfono para decir ‘estamos bien, llegamos mañana’. Buscamos saber si ahí todavía estaban encima del barco o no”.

Fuente y fotos: Gentileza TN

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