Silencio
Padre José Ceschi
El silencio puede ser un valor, o todo lo contrario. Cuando hay obligación de hablar y se calla, puede ser temor, inseguridad, cobardía…
Hoy quisiera aludir al aspecto positivo del silencio, tanto más necesario cuanto estamos inmersos en un mundo de ruidos cada vez más estridentes, cada vez más agresivos. Permítaseme la tarea simple de entregar simplemente algunas frases, recogidas aquí y allá de tantos jardines que dan flores tan bellas:
-«El silencio es el único lenguaje del hombre cuando la sensación que experimenta excede de la medida ordinaria de sus impresiones» (Lamartine).
-«La palabra desarma. El silencio, en cambio, es armadura invulnerable» (Alfredo R. Buffano).
-«No basta el silencio exterior. ¿De qué sirve imponer silencio a la lengua si las voces interiores forman confusa algarabía? Es necesario recogerse en el silencio interior, es decir, rechazar las preocupaciones, los pensamientos inútiles, las ilusiones, y todo ese trabajo de la imaginación que con frecuencia altera el corazón más profundamente que largas conversaciones» (Padre M.V. Bernardot O. P.).
-«Las abejas no trabajan sino en la oscuridad, el pensamiento no trabaja sino en el silencio, y en el secreto la virtud» (Maeterlinck).
-«De todas las reacciones posibles ante una injuria, la más hábil y económica es la del silencio» (Santiago Ramón y Cajal).
-«El silencio en una pareja significa dos cosas: o se entienden tanto que no necesitan de la palabra, o decididamente ya no tienen nada que decirse» (Anónimo).
-«Cuando se les impute a ustedes una falta que no han cometido, excúsense con la mayor dulzura posible. Si esto no basta para justificarse, apelen a la humildad y al silencio» (San Francisco de Sales).
-«El silencio es la última palabra de un marido al discutir con su esposa…».
Esta última frase pertenece a tantos anónimos maridos que la suscribirían con gusto. Pero no exageremos. Usted ya sabe que lo último no suele ser el silencio, sino la palabra: «Sí, querida»…
¡Hasta el domingo!