Sin tren, sin rutas modernas ni vuelos: la conectividad y el “talón de Aquiles” que condiciona a San Rafael

Muchas veces se dice que San Rafael tiene todo para crecer y desarrollarse e incluso hay proyectos de infraestructura energética (parques solares, gasoductos y líneas eléctricas) o potencial productivo (minería, petróleo, ganadería, agricultura), pero la “pata chueca” que desbalancea la mesa parece ser la conectividad.
Pasan los años y nuestro departamento sigue prácticamente desconectado. Las vías de acceso son las mismas que hace ya 40 años (o más) que no hay grandes avances en materia de caminos y conectividad, incluso se han perdido alternativas.
NI EN TREN NI EN AVION
Es que desde 1994 el ferrocarril dejó de pasar por nuestro departamento. Un aliado especial para las cargas y los pasajeros (algo que el Gran Mendoza mantiene y promueve mediante el tren de cercanías), hace más de 30 años que no corre por la zona. Pese a los múltiples proyectos y planteos, hasta ahora, no ha habido avances concretos para recuperarlo.
“No voy en tren, voy en avión” reza una popular canción a la que muchos detractores del ferrocarril le rinden pleitesías. En San Rafael este axioma tampoco funcionó.
Si bien se lograron mejoras en la pista del Santiago Germanó (se la repavimentó hace apenas unos años) la tan mentada “revolución de los cielos” no parece llegar hacia estos lares.
San Rafael sigue con su conectividad limitada de Aerolíneas Argentinas hacia Buenos Aires, con una obra de mejora de la terminal aeroportuaria paralizada y con decenas de “carpetas” de low cost que amagan a venir al departamento pero nunca concretan.
Lejos queda así el sueño del aeropuerto internacional y la conectividad aérea desde el sur mendocino hacia otros países del continente, algo que Mendoza -desde El Plumerillo- viene incrementando en la última década.
TAMPOCO POR CARRETERA
Y si hablamos de conectividad internacional los pasos a Chile siguen estando en deuda. Si bien se avanzó con la pavimentación del Paseo Pehuenche, hace años que se viene luchando por mejoras en la aduana y la posibilidad de utilizarlo para el tránsito pesado. Hasta ahora nada.
Lo mismo sucede con el Paso Las Leñas. Cuando parecía que se encaminaba con el inicio de los estudios en alta montaña, entró en una parálisis que no termina. El proyecto internacional parece haber quedado “durmiendo el sueño de los justos” en algún cajón de cancillería.
Algunos estudios proyectan que el desarrollo sanrafaelino con esta obra sería incalculable, incluso con un significativo crecimiento poblacional de hasta 500 mil habitantes.
Las rutas terrestres tampoco ayudan. Luego de 40 años se va reencarpetar la 143 hacia Valle de Uco, aunque sin la tan necesaria doble vía (que alguna vez se proyectó a General Alvear pero tampoco se concretó), mientras que la 146 a San Luis cruza un “desierto” sin siquiera señal de telefonía.
Nobleza obliga la pavimentación de Ruta 40 entre Pareditas y El Sosneado, un proyecto inconcluso ya que nunca se pudo terminar el tramo desde Bardas Blancas al Norte de Neuquén, para explotar el “boom” hidrocarburífero de la vecina provincia.
“Caminante no hay camino”, dice la canción, pero en este caso no se hace camino al andar. Pese a las incesantes gestiones de las entidades gubernamentales y de la sociedad civil, los proyectos para San Rafael (por no decir todo el sur de Mendoza) parece que siempre tienen que esperar.