¿Somos una sociedad de odiadores?

Son personas que, a través de las redes sociales, se dedican a insultar, amenazar o utilizar humor con fines dañinos a la persona a la que se dirigen. Los “haters” (odiadores) pululan hoy en los ámbitos públicos electrónicos agrediendo a otros por razones filosóficas, políticas, de género y tantas más. De hecho, ya se habla de una “plaga de haters” en Internet.
“Las nuevas tecnologías son gratis y permiten el anonimato. Eso desinhibe y muchos creen que pueden decir lo que quieren, que eso es libertad de expresión, aunque estén dañando a otro. A eso se suma la accesibilidad permanente, que permite sostener el hostigamiento a toda hora y desde cualquier lugar”, explica la psicopedagoga y especialista en el tema, María Zysman. “Además, la palabra escrita es mucho más potente, no se la lleva el viento, y para el que lo recibe, tener eso ahí escrito es revivir la agresión una y otra vez”, agrega la especialista.
Los “haters” cibernéticos parecen ser parte de un fenómeno más amplio: el odio que impregna a una parte importante de la sociedad argentina por estos días.
El periodista Nicolás Lucca publicó tiempo atrás el libro “Te odio. Anatomía de la sociedad argentina”. Allí, estima que “el argentino primero odia, luego existe y por último piensa”. La tesis de base del libro es que a nadie le importa aquí la convivencia, pese a las retóricas en contrario, sino la hegemonía, entendida como imposición unilateral contra algún enemigo.
Entrevistado por su trabajo, el escritor se refirió a la malsana costumbre del argentino de vivir constantemente atrapado en los antagonismos. “No nos importa ganar sino que el otro pierda. Sentimos más goce en el sufrimiento y la humillación del otro que en nuestros propios triunfos”, sentencia Lucca
“Dime a quien odias y te diré quién eres” pareciera ser hoy la frase que mejor describe nuestra actualidad social. Y poco probable es que algo positivo surja de esa lógica.