Sonreír
Padre José Ceschi
A pesar de los problemas ¡qué bueno es iniciar cada mañana sonriendo! La sonrisa engalana las palabras, ilumina el rostro suaviza las aspereza de la vida. La sonrisa paga, anima, recompensa, da felicidad.
Alguien escribió: «Una sonrisa no cuesta nada y crea mucho. Enriquece a quienes la reciben, sin empobrecer a los que la brindan. Suceda en un instante y algunas veces su recuerdo permanece para siempre. Nadie es tan rico ni tan pobre que pueda seguir adelante sin ella, pero todos se enriquecen con sus beneficios. Crea felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad y es la contraseña de los amigos».
¿Recuerda la hermosa canción de Palito? «Una sonrisa puede más que un grito, puede más que todo. Si te sientes triste si te sientes solo, busca una sonrisa, que te hará feliz»…La benemérita Liga Pro Comportamiento Humano tiene una bien penada página titulada «El poder de la sonrisa». Se la entrego para sus recortes:
«El hombre es un ser sensible que cuenta, entre sus venturosos dones, el privilegio de poder sonreír.
La vida de relación impone el deber de deponer posturas desmedidas y actitudes anímicas que denuncian la carencia de cortesía y ausencia de afabilidad.
Ser capaz de sonreír, aun en los momentos más desalentadores del ánimo, es signo de altitud espiritual.
Una sonrisa desarma un encono, sella una amistad. Una sonrisa diluye la desconfianza, vence el descreimiento y desplaza toda animosidad.
La sonrisa es patrimonio de los seres evolucionados que saben liberarse del dogal de las amarguras y conjugar con fe el verbo sin defecciones del optimismo. En el diálogo diario en la función desempeñada, en las tareas de servicio público, en el reclamo del derecho, en la expresión del reproche para las anomalías de la conducta ajena y en todas las manifestaciones del sentimiento, adosemos la prodigalidad de una sonrisa que testimonie la tendencia de un refinamiento temperamental puesto al servicio de un indeclinable imperativo de la armonía social. Sonriamos».
¡Hasta el domingo!