El ahora exfuncionario cuestionó la reglamentación de la ley de inocencia fiscal y quedó aislado dentro del Gobierno.
Paul Starc renunció a la titularidad de la Unidad de Información Financiera tras apenas nueve meses en el cargo, en medio de fuertes diferencias internas vinculadas a la reglamentación de la ley de inocencia fiscal y a la falta de apoyos políticos dentro del Gobierno. Su salida fue oficializada por el Ministerio de Justicia y su futuro estaría en el directorio del Banco de Inversión y Comercio Exterior.
Tal como detalló Nicolás Pizzi para Diario La Nación, uno de los principales focos de conflicto fue la resistencia de Starc a flexibilizar los controles del sistema antilavado en el marco de la nueva normativa aprobada por el Congreso, una postura que generó tensiones con sectores del área económica.
La ley de inocencia fiscal fue sancionada en diciembre y modificó el Régimen Penal Tributario, elevando de manera significativa los montos mínimos para configurar delitos como evasión simple y agravada, falsificación de facturas y retenciones indebidas.
En la UIF también señalaron diferencias personales y un estilo de conducción que dificultó la construcción de alianzas internas. Según versiones del organismo, Starc quedó progresivamente aislado y desde noviembre circulaban rumores sobre una posible salida.
El Gobierno buscó bajarle el tono al episodio y aseguró que la renuncia fue consensuada. En un comunicado oficial, destacó el desempeño de Starc y su aporte a la adecuación del sistema antilavado a estándares nacionales e internacionales. En su reemplazo fue designado Ernesto Gaspari, con aval de referentes del oficialismo.
En paralelo, se descartó que su reciente viaje a Estados Unidos haya influido en la decisión. Starc había estado en Washington para reunirse con funcionarios de la FinCEN en el marco de la causa vinculada a la Asociación del Fútbol Argentino, pero desde el Ejecutivo señalaron que esa misión no tuvo impacto en su salida.







