Su última vuelta: tras 37 años Antonio Salvador se despidió oficialmente del volante profesional

Después de 37 años de trabajo ininterrumpido detrás del volante y llevando a miles de sanrafaelinos “a destino”, Antonio “Tony” Salvador cerró una etapa fundamental de su vida: se jubiló y se despidió oficialmente de su actividad laboral en la empresa Iselín.

Fueron casi cuatro décadas arriba del colectivo, atravesando épocas muy distintas del transporte urbano. Desde los años en que se cortaban boletos y se daba cambio en mano, hasta la actualidad marcada por la tecnología, las máquinas expendedoras, las tarjetas y la virtualidad.

Cambiaron los tiempos, cambiaron los pasajeros y cambiaron los sistemas, pero hubo algo que se mantuvo intacto: la profesionalidad de Antonio.

Compañeros de trabajo coinciden en definirlo como un ejemplo de responsabilidad, dedicación y compromiso. Un chofer respetado, pero sobre todo una buena persona, de esas que dejan huella sin necesidad de grandes gestos.

Ese reconocimiento también se replicó en las redes sociales, donde numerosos pasajeros dejaron mensajes cargados de afecto y recuerdos: desde quienes lo recuerdan llevándolos a la escuela, hasta quienes destacaron su trato cordial y su calidad humana.

Desde la empresa también hubo palabras de despedida. En un emotivo mensaje, resaltaron que a lo largo de todos estos años Antonio dejó una marca profunda, no solo por su desempeño laboral, sino por su constancia, su responsabilidad y su permanente disposición a dar lo mejor de sí.

Ya no habrá más vueltas ni más timbres marcando paradas. Sin embargo, quedará para siempre el recuerdo de un trabajador que cumplió con su deber de manera ejemplar y que, gracias a su oficio, acompañó el día a día de miles de vecinos. Porque llevar a destino no es solo conducir un colectivo: también es hacerlo con respeto, compromiso y vocación.