Suegras

Padre José Ceschi

Digámoslo francamente: ¡Cómo se las maltrata! Hay versitos venenosos: «Dicen que a todas las suegras…», «Cuando se muera mi suegra…». Hay felicitaciones a Adán, que fue el primer hombre que no tuvo suegra. Hay una cierta envidia hacia los sacerdotes, cuyo celibato incluye en el paquete la exclusión de toda posible suegra. Y hay hasta crueldad hacia los animales: a un perrito le cortaron la cola… porque la movía alegremente cada vez que llegaba la suegra de visita.
Pero cómo la odiosa suegra» se transforma en «abuelita encantadora» cuando se queda con los nietos para que sus papis puedan salir (a comer afuera, de visita, de viaje…).
Lo curioso es que la mayoría de los cuentos, chistes y afines contra la suegra la inventan y cuentan los yernos… cuando en realidad ellos no suelen tener problemas serios con la suegra. Otra cosa es con la nuera… Pero cada vez hay menos conflictos. Las nuevas generaciones de suegras y nueras están aprendiendo a cultivar buenas relaciones, lo que debe saludarse como un verdadero progreso.
¿Conoce el Decálogo para las suegras? Lo encontré por ahí en la página femenina de una revista católica. Podría ayudar a más de una: 1. Amar a sus hijos desinteresadamente. No esperar nada de ellos. 2. No vivir en la misma casa que los recién casados. El casado casa quiere. 3. No criticar al yerno o a la nuera delante de la hija o el hijo. 4. No dar consejos ni ayuda si no son solicitados. 5. Pedir a Dios la gracia de ser una buena suegra diariamente. 6. Procurar llevarse lo mejor posible con su yerno o nuera, para lo cual se sugiere adoptarlos como hijos desde el día de su matrimonio. 7. Dejar a sus hijos hacer su vida sin tratar de imponer criterios. 8. Pedir a los hijos casados que no le cuenten sus pequeñas dificultades conyugales que por sí mismos pueden resolver. 9. Brindar siempre apoyo, comprensión y cariño cuando se trata de unir el matrimonio de los hijos. 10. Pensar antes de hablar, para no decir palabras de las que se lamenten más tarde. Ser prudente.
Tengo la sospecha de que este decálogo fue escrito por una suegra, precisamente. Si es así, habla bien de ella, pues revela haber aprendido el arte de la seguridad…
¡Hasta el domingo!