Tedeum del 9 de Julio: Monseñor Mazzitelli pidió “no quedar atrapados en una lucha de poder que destruye”

Durante el tradicional Tedeum por el Día de la Independencia, celebrado en la Catedral San Rafael Arcángel, el administrador apostólico, monseñor Marcelo Mazitelli, hizo un enérgico llamado a la unidad nacional, la paz y el compromiso social, en un contexto marcado por tensiones políticas y profundas desigualdades.
“La paz es un don de Dios, pero también es una tarea para el hombre”, expresó el prelado, y convocó a los presentes a “no quedar atrapados en una lucha de poder que destruye, que apaga el futuro, que nos vuelve sordos a las necesidades reales de un pueblo que quiere paz, justicia y dignidad”.

Con un mensaje profundamente social y pastoral, Mazzitelli instó a “dejar de celebrar individualidades geniales para decidirnos a construir en unidad”.
En su homilía, valoró el legado de hombres y mujeres que desde distintos ámbitos —la ciencia, el arte, la política, el deporte, las letras y el compromiso cotidiano— forjaron la Patria. “Nos interpelan a mirar más allá de los egos y los narcisismos, y a rechazar toda forma de violencia que hoy estigmatiza a nuestra Nación”, advirtió.
LENGUAJE BANALIZADO Y DECADENTE
El obispo también se refirió al contexto actual del país, donde —según sus palabras— el insulto y la descalificación del adversario se han convertido en parte del “lenguaje político banalizado y decadente”. Frente a eso, propuso un camino distinto: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”, recordó, citando al papa Francisco.

En un momento especialmente reflexivo de su intervención, cuestionó: “¿Somos hoy verdaderamente independientes?”, aludiendo a los poderes que trascienden a las naciones y a ideologías que —dijo— han atentado incluso contra el derecho fundamental a la vida.
Finalmente, cerró su mensaje con una exhortación clara a recuperar el espíritu fundacional de la Independencia: “Somos parte de una Nación conformada en la pluralidad, con la que no podemos rezar o pensar lo mismo, pero sí podemos compartir y luchar por el mismo sueño: una Patria libre, en paz, fraterna, expresada en una justicia social, signo del Reino de Dios presente en la historia”.