Tensión en época de vendimia: FOEVA advierte con paros de 48 horas ante ofertas salariales irrisorias

La tensión en el sector vitivinícola escaló a su punto máximo tras el fracaso de las paritarias. Lo que debió ser un inicio de cosecha ordenado se transformó en un escenario de conflicto, con un paro general que solo fue frenado por la conciliación obligatoria. Abraham Pereira, secretario de Viña y Producción de FOEVA, denuncia que las cámaras empresariales ofrecieron porcentajes «insultantes» —apenas un 0,5 % para los obreros de viña— y asegura que la rentabilidad de la industria se está concentrando en un puñado de firmas, mientras el trabajador padece necesidades básicas.
Un ofrecimiento absurdo y la ruptura de la paritaria
La brecha entre el pedido sindical y la oferta patronal es, según Pereira, una muestra del desprecio por la mano de obra que sostiene la industria madre de Mendoza. Mientras el gremio busca un ajuste mínimo frente a la inflación, la respuesta del sector bodeguero fue calificada como una burla.
«Hemos solicitado un aumento mensual por seis meses de un 3 %, lo que llega a un semestral del 18 %. La parte empresarial, después de un cuarto intermedio, llegó con una oferta del 1 % para obreros de bodega y el 0,50 % para los obreros de viña. Es algo totalmente absurdo. En la primera reunión, incluso, ofrecieron cero para viña porque argumentan que el trabajador está bien», aseguró de entrada en FM Vos 94.5.
«Por eso rompimos las paritarias y programamos un paro general. Ahora interviene la Secretaría de Capital Humano con la conciliación obligatoria, pero si el martes vuelven con cifras inaceptables, vamos a endurecer la medida con un paro de 48 horas y movilizaciones para cortar la cosecha», anunció Pereira.
El mito de la crisis frente a la realidad de las fincas
El dirigente cuestionó el relato de crisis terminal que esgrimen las cámaras para justificar los bajos salarios. Según su visión, los datos de exportación y consumo son variables reales, pero no impiden que la rueda productiva siga girando con normalidad y ganancias para los sectores concentrados.
«Que hay una caída de consumo es cierto, pero usan la crisis como excusa para no pagarle nada al obrero ni al pequeño productor. No hay tal crisis; la actividad no está parada, simplemente están usando el contexto para precarizar la cadena», denunció. Pereira desafió a cualquiera a recorrer una bodega: «Se está moliendo y están saliendo camiones y camiones de vino. Es mentira que la uva queda en la cepa».

La monopolización del mercado y el «techo» salarial
El dirigente fue contundente respecto al poder de decisión de los grandes jugadores del sector. «Hoy la situación la manejan tres o cuatro empresas que han monopolizado el mercado. Ellas deciden el futuro de los productores chicos y los obreros. Hacen dinero a grandes escalas pero marcan un futuro de miseria para el resto», indicó.
A esto se suma la presión del contexto nacional. Pereira advirtió sobre las dificultades de negociar bajo los límites impuestos por el Gobierno: «Estamos en un contexto donde el Ministerio de Capital Humano te pone un límite. Te dicen que podés negociar lo que quieras, pero si pasás cierto tope, no te homologan el acuerdo. Y si no se homologa, no se paga. Por eso nos plantamos en ese 3 % mensual que no vamos a negociar hacia abajo», ratificó.
El reclamo por la igualdad en el campo
Históricamente, los trabajadores de bodega han logrado mejores acuerdos que quienes trabajan directamente en la viña. Pereira aseguró que esta es una batalla gremial que FOEVA no abandonará.
«Normalmente se otorga un poco más a bodega. En esta negociación, dicen que el trabajador de viña está bien, una mirada totalmente alejada de la realidad. Es el inicio de un plan de lucha; si la patronal no entiende que pedimos algo justo, vamos a ir a un paro general de 48 horas en plena cosecha», sentenció.