En casa, elegir entre calefón o termotanque suele generar dudas: todo depende del espacio, el consumo y los hábitos de uso. Cada sistema tiene ventajas y limitaciones que impactan en el confort diario y en el gasto de gas. Antes de decidir, conviene entender cómo funcionan y qué ofrece cada uno.
Calefón o termotanque: cómo funciona cada sistema
El calefón trabaja de manera instantánea: calienta el agua en el momento en que abrís la canilla. No acumula, por lo que no tiene límite de consumo, pero depende de una buena presión de agua. Si varias canillas se usan al mismo tiempo o la presión es baja, el rendimiento cae. Es ideal para espacios reducidos y consumos moderados.
El termotanque, en cambio, funciona por acumulación: mantiene un volumen de agua caliente listo para usar. Esto permite abastecer varias salidas al mismo tiempo sin perder temperatura, aunque si se vacía hay que esperar a que vuelva a calentarse. Requiere más espacio y suele tener un mayor consumo de gas, pero ofrece más estabilidad en hogares grandes.
Qué conviene según tu casa y tu consumo
Si vivís en una casa con varias personas o necesitás usar agua caliente en simultáneo, el termotanque suele ser la opción más cómoda. En cambio, si el uso es puntual o contás con poco espacio, el calefón resulta más práctico y económico.
También hay que considerar el mantenimiento: el termotanque puede acumular sarro y necesita limpiezas periódicas, lo que incrementa costos. El calefón, bien instalado, puede durar hasta 10 años con revisiones mínimas y reparaciones más accesibles.
Antes de comprar, es clave medir la presión del agua, evaluar el espacio disponible y consultar con un técnico matriculado. Una buena instalación y controles anuales no solo mejoran el rendimiento, sino que también evitan gastos innecesarios en el futuro.
Fuente: Radio Mitre







