Todo es cuestión de voluntad

El corte de energía por falta de pago que sufrió el cuartel de los bomberos voluntarios de Salto de las Rosas dejó en evidencia una problemática que tiene base palmaria en la carencia de fondos, pero incluye otras aristas que también merecen la reflexión.
De que el voluntariado es loable no hay ninguna duda. Trabajar por y para los demás y, encima, no percibir remuneración por ello es un claro acto de altruismo. Si a ello le sumamos que, en el caso de los bomberos, muchas veces arriesgan sus vidas en incendios, rescates y otros eventos, la valoración que debiera tener la comunidad, y sobre todo las autoridades, de ellos debería ser especial.
Pero más allá de palabras, gestos o discursos, lo importante en la práctica es cómo esos trabajos son apoyados. En el caso de los bomberos de Salto de las Rosas y de los 15 cuarteles similares que existen en la provincia, todos reclaman el cumplimiento de la normativa que les otorga financiamiento. La ley 7.679 ordena que el 50% de lo destinado a la protección civil por parte del Ministerio de Seguridad debe llegar a Bomberos Voluntarios (cerca de 1 millón y medio de pesos para cada uno anualmente). Según los bomberos, hace 10 años que esos fondos no son aportados por la Provincia. Desde Defensa Civil, su director, Daniel Burrieza, aseguró que “la ley 7.679 no tiene decreto de reglamentación y tiene algunos puntos que no son bastante claros para la aplicación”. No obstante, dijo que este año les entregaron, a través de la resolución 132, un subsidio de $2.200.000, y que “les proveemos de combustible y se les paga ART y OSEP para tener seguro y cobertura médica”.
Respecto de la ayuda que los bomberos de Salto de las Rosas reclaman al Municipio, el secretario de Gobierno, Gustavo Perret, afirmó que, aunque legalmente no existe obligación, la Municipalidad ha ayudado al cuartel con la entrega de elementos tales como mangueras, motobombas, entre otros.
La energía volvió días atrás al cuartel de Salto de las Rosas. La presión social hizo que la boleta fuera cancelada. Mientras los dirigentes políticos buscan explicaciones de por qué una tarea que realiza la sociedad civil (cuando la debería garantizar el Estado) no recibe el apoyo necesario, si la sirena suena, los bomberos voluntarios no dudan en salir a trabajar.