Todo listo para la asunción de Bolsonaro: así se blinda Brasil

El gobierno de Brasil suspendió las visitas al Palacio de Alvorada, la residencia presidencial en Brasilia, antes de la toma de posesión de Jair Bolsonaro, que estará marcada por medidas de seguridad inéditas y el aumento del precio de las habitaciones en los hoteles.

Las visitas guiadas a la residencia ubicada en la zona este de Brasilia no se realizarán más durante el mandato del presidente saliente Michel Temer, cuya gestión concluirá el próximo lunes. Desde hace año el Palacio de Alvorada, diseñado en los años 50 por el arquitecto Oscar Niemeyer, era recorrido una vez por semana por estudiantes y turistas. Esta semana tampoco habrá permiso para que los turistas recorran las instalaciones del Palacio del Congreso, cuyas puertas se reabrirán en enero.

Por lo pronto, no está confirmado si Bolsonaro dará permiso durante su gobierno para que el público pueda ingresar a la Alvorada, la imponente construcción modernista de paredes vidriadas y columnas con forma de cuellos de garza. La administración Bolsonaro promete adoptar medidas de seguridad extraordinarias ya desde el próximo martes cuando unos 2.600 policías controlarán los puntos de ingreso al Eje Monumental, que es la avenida principal de la capital.

Los agentes de la Policía Militarizada de Brasilia tendrán el apoyo de efectivos de las Fuerzas Armadas y tiradores de elite apostados en los ministerios. El general Sergio Etchegoyen, ministro del Gabinete de Seguridad Institucional, explicó que se adoptarán medidas «excepcionales» para garantizar la integridad de Bolsonaro ya que las amenazas sobre su vida «permanecen vivas».

Etchegoyen recordó que durante la campaña electoral Bolsonaro fue apuñalado por un hombre, que está preso, y esto justifica redoblar los controles tanto en el desfile como las ceremonias del martes próximo. Este miércoles por la mañana, bajo un sol intenso, fueron retomadas las tareas de los operarios que montan las tribunas y las gradas de contención a lo largo del Eje Monumental, la principal avenida de Brasilia, por donde Bolsonaro desfilará a bordo del Rolls Royce oficial. Cerca del mediodía, comenzó a llover hoy en Brasilia y no se descartan lluvias para la semana entrante, como las torrenciales que se registraron el 1 de enero de 2010 cuando asumió la expresidenta Dilma Rousseff.

La Asociación Brasileña de la Industria Hotelera del Distrito Federal prevé que la semana próxima habrá hasta entre un 70 a 90% de habitaciones ocupadas, un número inusual para esta época del año. Ubicada en el centro del país, sin grandes bellezas naturales, Brasilia tiene una baja demanda hotelera, del orden del 20%, en las fiestas de fin de año.

Pero este primero de enero el flujo de viajeros aumentará y con ello el precio de los dormitorios que en algunos casos se disparó hasta un 300%. En el Hotel Mercure, situado en el Sector Hotelero Norte, cobra 536 reales por persona (140 dólares), contra los 170 reales que es su valor normal. Mientras que el Meliá Brasil, ubicado en el Sector Hotelero Sur a pocas cuadras del Eje Monumental, el precio pasó de los 215 reales por pasajero a 740 reales (190 dólares) en la noche del 31 de diciembre.