El distrito de Real del Padre vivió una jornada que quedará marcada en la memoria de sus habitantes. Un violento temporal, con las características de un tornado afectó la región, dejando a su paso destrucción, calles desoladas y un profundo impacto en la economía local. Carlos Guizardo, presidente de la Cooperativa Rural de Servicios Públicos del distrito, describió ayer por la mañana el evento como “una situación catastrófica”. El fenómeno, que sorprendió a todos, no solo dañó viviendas y cultivos, sino también afectó severamente los servicios esenciales de la comunidad.
“Estamos sin señal, sin energía eléctrica, sin agua y con el sistema cloacal colapsado”, explicó Guizardo el martes a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. La cooperativa, que se encarga de proveer agua potable y manejar el sistema cloacal, enfrenta el desafío de restablecer el servicio en condiciones extremadamente adversas. Según detalló, “los problemas con las cloacas son los más complejos, porque aunque podamos usar generadores para el suministro de agua, el riesgo de colapso en las plantas de tratamiento y las viviendas es altísimo”.
El tornado, que golpeó al distrito en apenas quince minutos, dejó daños visibles por todas partes. “Las plantas daban vueltas, el viento iba hacia el norte y de pronto hacia el sur”, relató Guizardo, quien comparó el fenómeno con un tornado por la fuerza y la imprevisibilidad de los vientos. La situación se agravó porque muchas líneas eléctricas fueron dañadas por árboles caídos y postes derribados, aunque según el testimonio del representante, “el cableado de alta resistencia que se instaló en algunos sectores logró soportar parte del impacto”. En medio de la emergencia, la comunidad ha demostrado solidaridad. Equipos municipales de San Rafael, Vialidad provincial, Defensa Civil de General Alvear y Villa Atuel trabajaban ayer contrarreloj para reparar los daños. Sin embargo, la desolación es evidente. “Hay ramas, escombros y restos por todos lados. Los negocios están cerrados porque no hay energía. Es un panorama muy complicado”, señaló.
“La gente estaba esperanzada en la cosecha de duraznos, pero ahora todo se ha terminado. En algunas fincas, el viento movió los camiones llenos de cajones de fruta. Es una pérdida enorme para muchas familias”, lamentó el entrevistado.

El temporal también puso en riesgo la salud de la comunidad. “Si las cloacas siguen sin funcionar, la situación sanitaria se puede complicar gravemente. Imagina que las plantas comiencen a desbordarse en las casas, sería un desastre”, advirtió Guizardo. Aunque esperaban que la energía eléctrica regresara ayer al mediodía, el proceso de reparación tomará tiempo y esfuerzo coordinado. “Las plantas cloacales necesitan energía para funcionar, ya que las bombas tienen un sistema de flotantes que regula el flujo de los líquidos. Desde el lunes, nada ha operado correctamente”, agregó.
A pesar de la magnitud del desastre, no se registraron víctimas fatales ni heridos graves. Guizardo consideró este hecho como un alivio en medio de la tragedia. “Gracias a Dios, no hubo problemas personales graves. Pero el impacto emocional y económico es inmenso”.
La situación en Real del Padre plantea interrogantes sobre cómo prepararse para futuros eventos climáticos extremos. “Esto fue sorpresivo, pero debemos evaluar qué medidas tomar para evitar que algo así vuelva a paralizar al distrito de esta manera”, reflexionó Guizado. Carlos Guizardo finalizó agradeciendo la colaboración de todas las instituciones involucradas y pidiendo paciencia a los habitantes. “Sabemos que es difícil, pero estamos haciendo todo lo posible para volver a la normalidad. La solidaridad de todos está siendo fundamental en este momento”.







