A ocho años del trágico accidente ocurrido en la Cuesta de los Terneros, que conmocionó a todo el país y particularmente al pueblo de San Rafael, el recuerdo de las víctimas y el dolor de sus familiares sigue más vigente que nunca. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Marina Jara sobreviviente del hecho y madre de tres niñas que iban en el colectivo, de las cuales una pequeña de 12 años falleció en el accidente, compartió su testimonio atravesado por la memoria, la búsqueda de justicia y el acompañamiento constante hacia sus hijas.
“Sí, la verdad que es duro el día a día después de ese día”, comenzó diciendo con tono sereno pero conmovido. Marina no solo acompañaba a sus hijas en ese viaje, sino que también resultó herida. “Yo soy mamá de Camila (tenía 12 años cuando falleció) y soy mamá de Delfina y Nicole, y ellas son sobrevivientes. Yo también soy sobreviviente del accidente, así que es muy difícil hablar del tema”, expresó, dejando entrever lo complejo que resulta sostener la rutina cuando la tragedia marcó de forma tan profunda la vida de toda la familia.
El recuerdo no se activa solamente cada 25 de junio, sino que se cuela en la vida cotidiana. “No es que llegue a esta fecha… no, es el día a día”, sostuvo. Al evocar la edad de sus hijas al momento del accidente –cinco, siete y doce años–, subrayó la necesidad de brindarles contención constante. “Es el paso del tiempo, es ir acompañándolas con todos sus altibajos, tener que estar fuerte, porque no es solo lo que me pasó a mí, es que soy mamá, y mi mamá tiene que estar fuerte siempre para ellas”.
Con crudeza, describió el esfuerzo que implica sobreponerse a una pérdida tan profunda. “Por más que tenga el alma hecha a pedazos, tengo que estar fuerte para ellas. Así que es muy difícil, es muy muy difícil el día a día, todos los días, en estas fechas se vuelve más difícil de lo que es un día normal. Hay días buenos y hay días malos”, confesó.
Durante la charla, también se refirió a una sentencia reciente dictada en Buenos Aires en una de las causas vinculadas a la tragedia. Se trata de un proceso que apuntaba a las irregularidades cometidas por un taller mecánico que adulteró la documentación del micro en el que viajaban. “La verdad que nosotros hemos esperado más, pero bueno, dentro de todo estamos muy conformes con el trabajo que hicieron nuestros abogados, con toda la integración. De seis imputados fueron cinco los condenados”, relató.
El fallo incluyó a varias personas vinculadas al mantenimiento del colectivo. “Se condenó al dueño del taller, a los técnicos, a los mecánicos, y a la dueña del micro, y a una de las empleadas del taller, que fue la única que quedó afuera del caso. El resto fueron todos condenados”, explicó Marina, y recordó la incertidumbre que vivieron los familiares durante la espera del veredicto: “Si bien estábamos muy optimistas, estábamos muy asustados por cuál iba a ser el fallo, porque hasta el último momento nosotros no sabíamos nada”.
Pero esa no es la única causa judicial en curso. También se tramita un expediente en San Rafael, directamente vinculado con el accidente. “Sí, ahí tenemos abierta la causa por el tema del accidente”, confirmó. Según detalló, el proceso sigue avanzando: “También se está trabajando, y calculamos que ya para el año que viene vamos a tener fecha para el juicio.”
En medio del dolor y la lucha judicial, Marina Jara también quiso agradecer profundamente a la comunidad sanrafaelina por el acompañamiento brindado durante todos estos años. “Nosotros como papás, todos los papás, estamos muy agradecidos por el cariño, el respeto, que siempre nos trataron”, expresó con gratitud.
Contó que los gestos de afecto han sido constantes. “Cada vez que algún papá viaja para allá nos reciben, siempre hay un mensaje. Todo el año, en esta fecha, todo el año tenemos algún mensajito, alguna llamada. La verdad que nos sentimos muy acompañados, porque nunca nos dejaron solos. Ustedes nunca nos dejaron solos, nunca se olvidaron de nuestros hijos, de nuestras mamás, y siempre estuvieron ahí para acompañarnos.”
A ocho años del hecho que cambió para siempre la vida de decenas de familias y dejó una huella imborrable en la comunidad, el testimonio de Marina Jara visibiliza no solo el dolor por perder a Camila, sino también la entereza de quienes, a pesar de todo, siguen reclamando justicia y honrando la memoria de los que ya no están.







