Triple crimen de La Plata: afirman que Exequiel “dice dos palabras y se larga a llorar”

El adolescente imputado por el triple crimen de su madre, su padrastro y su sobrina, asesinados a puñaladas el 1 de enero último en su casa de Melchor Romero, se negó a declarar ante la fiscal de la causa y seguirá detenido. Exequiel cumple 18 años este jueves, pero lejos está de festejar algo. «Dice dos palabras y se larga a llorar», deslizaron fuentes judiciales, según precisa el diario platense El Día.

El menor de edad, quien había sido detenido el lunes último cuando deambulaba por la Autovía 2, fue llevado esta tarde al despacho de la fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil Carmen Ibarra, que le imputó el delito de «triple homicidio calificado por ensañamiento, alevosía y el vínculo».
Según las fuentes judiciales, el adolescente «estaba en condiciones de realizar la diligencia», pero por recomendación de su defensora oficial, Raquel Ponzinibbio, se negó a declarar.

La misma fuente agregó que el muchacho «va a ser evaluado psicológica y psiquiátricamente en los próximos días».
En tanto, personal de la Policía Científica volvió a la casa donde se cometió el triple crimen en el marco de un procedimiento dispuesto y encabezado por la fiscal Ibarra.

En el lugar se recolectaron nuevos elementos que se sumarán a los ya levantados previamente para ser sometidos a peritajes de laboratorio en busca de ADN y huellas, y que se realizarán el viernes próximo.

Además, la fiscal le tomará declaración a los familiares de las víctimas y del acusado que no hayan sido todavía entrevistados.

A su vez, el viernes también se llevará a cabo una audiencia en el Juzgado de Garantías del Joven 3 de La Plata, a cargo de Luis Miguel Gabián (quien subroga a la jueza María José Lezcano), en la que se definirá si se le dicta la prisión preventiva al adolescente.

Por su parte, Norma, una tía del detenido, dijo a Télam que el hermano mayor del acusado «tratará de verlo aunque sea unos minutos para saber cómo está», aunque les dijeron «que está bien».

El adolescente, al momento de quedar detenido en el Destacamento Vial de Samborombón.
«Esperábamos que declarara y no lo hizo, no sabemos qué pasó y por qué; yo le pregunté a la hermana con la que él pasó la noche del fin de Año si estaba enojado, si dijo algo, y ella dice que no», explicó la mujer, quien sostiene la inocencia de su sobrino.

Respecto de otra hermana del adolescente, madre de la niña asesinada, Norma señaló: «Dice que fue él, pero no sé por qué lo dice, si es porque ella está destruida o qué».

«Vi crecer a los siete hermanos y siempre fueron tan unidos, se querían tanto que no puedo creer que él pueda haberlos matado», agregó.

Norma también contó que ella se encarga de ir todos los días a la escena del crimen para darles de comer a los perros de la familia y que allí hay una consigna policial. «Dónde duerme él no vi sangre ni nada raro», comentó.

Consultada sobre los dichos de su hermana Rosalía, quien contó a la prensa que el adolescente le había expresado previamente sus deseos de atacar a «machetazos» a su padrastro, Norma dijo que ella «no lo sabía» porque estuvo de viaje en Misiones y que recién «ahora» se lo contó.

«La verdad es que él tiene mucho carácter y cuando se enojaba se enojaba, pero nunca dijo que iba a matar a alguien», concluyó.

Los asesinatos de Graciela Holsbak (54); de la pareja de ésta, Raúl Bravo (58); y de su pequeña nieta, Alma (5); fueron descubiertos el día de Año Nuevo en la casa situada en la calle 523, entre 164 y 165, de Melchor Romero.

Según el informe preliminar de las autopsias, las víctimas presentaban un promedio de 13 heridas de arma blanca cada uno.

El hombre tenía una herida mortal en la zona del corazón; Holsbak una en el abdomen y la niña había sido degollada y su cuerpo descuartizado a la altura de las rodillas y colocados en una bolsa de consorcio que fue encontrada en la cocina.

«Las víctimas presentaban heridas de defensa, cortantes, en sus manos y dedos», apuntó una fuente cercana a la investigación que graficó que el asesino usó el arma blanca «como un látigo».

La presencia de heridas de defensa hacen presumir que las víctimas estaban despiertas al momento del ataque, pero los peritajes de las vísceras confirmarán si habían sido drogadas para disminuir su oposición a los ataques.

Por su parte, el adolescente ahora detenido desapareció de la casa antes de que fueran hallados los cadáveres y la Policía lo buscó durante cinco días hasta que el lunes pasado llegó solo y por sus propios medios hasta el Destacamento Vial de Samborombón, a la vera de la Autovía 2.

(Clarín)