Washington se prepara para recibir una competencia inédita: autos de IndyCar capaces de alcanzar velocidades cercanas a los 322 km/h recorrerán las calles del centro de la capital estadounidense durante el 22 y 23 de agosto. El evento, denominado Freedom 250 Grand Prix, forma parte de los festejos por los 250 años de Estados Unidos y cuenta con el impulso del presidente Donald Trump.
La carrera tendrá un circuito callejero de 2,67 kilómetros, con siete curvas y 147 vueltas. El trazado pasará cerca del Capitolio, el National Mall y otros lugares emblemáticos de la ciudad. La transformación será notable para calles donde habitualmente los vehículos circulan a velocidades muy inferiores.
El límite habitual sobre Pennsylvania Avenue es de apenas 40 km/h. Durante el fin de semana de la competencia, en cambio, los monoplazas podrían acercarse a los 322 km/h, aunque especialistas citados por ABC News advirtieron que las características del circuito urbano probablemente impedirán mantener esa velocidad durante largos períodos.
Un circuito que obligó a modificar las calles
La llegada de la IndyCar a Washington demandó una preparación poco habitual. El asfalto de la capital tuvo que ser adaptado para soportar las exigencias de los autos y evitar que elementos de la infraestructura urbana representaran un riesgo durante las vueltas.
Uno de los trabajos más llamativos fue la soldadura de más de 220 tapas de alcantarilla. La medida busca impedir que la succión generada por los monoplazas pueda desprenderlas cuando los vehículos pasen a gran velocidad.
Además, alrededor de 50 tapas debieron ser corregidas debido a que se encontraban a una profundidad capaz de generar desniveles sobre la superficie del circuito.
La organización también instalará 1.800 muros de contención, cada uno con un peso de 4.536 kilogramos. A esto se sumarán detectores de metales y controles especiales supervisados por el Servicio Secreto, debido a que la competencia se desarrollará en uno de los sectores más sensibles de Estados Unidos.
Bud Denker, presidente de Penske Corporation y responsable del evento, explicó a ABC News que la empresa afrontará la mayor parte de los costos, incluidos los trabajos viales y las mejoras necesarias para adaptar las calles.
Según sus estimaciones, cerca de un tercio del circuito requiere algún tipo de reacondicionamiento. El gasto total de esas obras se ubicaría por debajo de los 3 millones de dólares.
Trump, Penske y una carrera en el corazón político de Estados Unidos
La competencia se incorporó a la agenda de celebraciones por el 250° aniversario de la independencia estadounidense. El gobierno de Trump organizó durante este año diferentes actividades para conmemorar la fecha, entre ellas una velada de UFC en los jardines de la Casa Blanca, eventos en el National Mall y los festejos del 4 de julio.
Durante una presentación del evento, Trump hizo referencia precisamente a la velocidad de los vehículos. El presidente bromeó con que alguien que circulara a ese ritmo por Pennsylvania Avenue en un día normal probablemente terminaría en prisión.
El empresario Roger Penske, propietario de la categoría, tuvo un papel central en las gestiones para llevar la competencia a Washington. Durante la presentación incluso le entregó un casco a Trump y lo invitó a utilizarlo si finalmente participa de la vuelta previa a bordo de The Beast, la limusina presidencial que podría encabezar el recorrido antes de la largada.
La iniciativa también generó cuestionamientos políticos. El historiador Michael D. Hattem consideró que parte de los festejos impulsados por Trump prestaron poca atención a la historia concreta de la fundación de Estados Unidos y al significado del aniversario.
Desde la Casa Blanca, el vocero Davis Ingle defendió la propuesta y sostuvo que Trump busca garantizar una celebración espectacular por los 250 años del país.
Mientras tanto, la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser, dejó abierta la posibilidad de que la carrera pueda regresar en el futuro. Denker, sin embargo, evitó asegurar una continuidad y resumió la incertidumbre con una frase: “Es la primera vez. Podría ser la única”.
El interés del público ya quedó demostrado antes de la largada. Los organizadores recibieron 288.000 pedidos para acceder a las entradas gratuitas sorteadas, una cifra que supera ampliamente el aforo previsto, de 130.000 espectadores por día.
La competencia se disputará incluso bajo lluvia, aunque podrá suspenderse si se registra una tormenta eléctrica o una acumulación importante de agua sobre la pista.
El trazado recorrerá Pennsylvania Avenue entre las calles 3 y 9, continuará hacia la calle 7 y luego descenderá hasta Independence Avenue, en el límite del National Mall.
Así, durante un fin de semana, uno de los escenarios más tradicionales de la política estadounidense se transformará en un circuito de alta velocidad. Monoplazas, monumentos federales, calles intervenidas y un enorme operativo de seguridad compondrán una postal inédita para la IndyCar y para Washington.
fuente: Infobae.


