Un abrazo que merece repetición

Hoy se cumplen 48 años del histórico encuentro –con abrazo incluido– entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín. Aquel domingo 19 de noviembre de 1972, uno (Perón) estaba de regreso al país tras 17 años de exilio, mientras que el otro (Balbín) había vivido de cerca los avatares de la política argentina durante todo ese tiempo. Aquel día, el fundador del movimiento peronista y dos veces Presidente de la Nación, y el conductor de la Unión Cívica Radical brindaban un mensaje con alto contenido simbólico de mancomunidad tras décadas de desencuentros filosófico-políticos, peleas y discusiones, algunas de ellas que parecían irreconciliables.
Ambos líderes entendieron entonces que era necesario dejar de lado las viejas antinomias y enfrentar en conjunto una coyuntura nacional dominada dramáticamente por la dictadura que por entonces gobernaba el país. Un par de años antes, ambos habían promocionado “La Hora del Pueblo”, una formación política integrada por peronistas, radicales, demoprogresistas, bloquistas, conservadores y socialistas cuyos objetivos principales eran obligar al gobierno de facto a aceptar la actividad política y luego convocar a elecciones democráticas.
Aquel abrazo marcó a fuego ese tiempo histórico y abrió una nueva perspectiva a los argentinos, que, azorados, éramos testigos de un hecho inédito de la política criolla: la reconciliación de los máximos exponentes de dos bandos enfrentados, quienes, en aras del interés nacional, eran capaces de soslayar rencillas pasadas y tirar juntos para el mismo lado. Una semilla que, desafortunadamente, no germinó en los años que siguieron, plagados de más violencia, horror y muerte.
Estos días también nos encuentran en medio de un país convulsionado, sin las corrosivas expresiones de las dictaduras pero con posiciones sectoriales cada vez más polarizadas y enfrentadas. En casi todas nuestras discusiones.
Quizás aquel abrazo de Perón y Balbín nos podría servir de ejemplo para volver a la idea de la unidad, tan necesaria para la vida de las comunidades como olvidada entre los argentinos.

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