Javier Milei cumplió su primer año de mandato y en ese contexto la economista Paula Pía Ariet llevó adelante un análisis sobre su gestión, tanto en lo realizado como así también en los planes a futuro.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Ariet sostuvo que este período estuvo caracterizado por “recortes importantes” y una reconfiguración de las prioridades en el manejo de los recursos del Estado.
El año comenzó con una serie de medidas estructurales, entre las que se incluyeron la eliminación de gran parte de la obra pública y la reducción de puestos en el sector estatal. “Cuando Milei dijo que iba a cerrar la obra pública, nadie lo creyó. Pensaron que eran solo palabras. Sin embargo, lo hizo. También se comprometieron a no emitir más dinero y, aunque muchos dudaban, también cumplieron”, destacó Ariet. Estas decisiones, aunque controversiales, lograron disminuir la velocidad de la inflación, aunque con un costo social considerable.
En los primeros meses del año, la economía sufrió una contracción severa, con una pérdida de poder adquisitivo significativa. “La inflación bajó, pero al principio se sintió una caída muy fuerte en el poder de compra, con una economía que cayó abruptamente durante el primer trimestre”, explicó la economista. Según su análisis, este impacto inicial se fue amortiguando con el tiempo, y se empezó a percibir una leve recuperación hacia la segunda mitad del año, aunque “todavía estamos lejos de los niveles de 2023 o 2022”.
Uno de los sectores clave en esta dinámica fue el campo, que experimentó una recuperación tras la severa sequía del año anterior. “El único indicador que mostró un repunte claro fue el agropecuario, pero esto no se debe a las políticas del gobierno sino a una mejora natural en las condiciones climáticas. Sin embargo, el impacto de esta reactivación fue limitado”, puntualizó Ariet. La economista también hizo hincapié en que la Argentina, como país agroexportador, depende en gran medida de este sector, por lo que cualquier cambio en su desempeño genera un efecto dominó en el resto de la economía.
En cuanto al futuro, Ariet señaló que la eficiencia será un factor determinante para la sostenibilidad económica. “La baja inflación obliga a las empresas a ser competitivas no solo por precio, sino también por calidad y eficiencia. Antes, la inflación permitía maquillar las ineficiencias empresariales. Ahora, estas fallas son evidentes y deben ser corregidas”, comentó. Según Ariet, esta necesidad de eficiencia también aplica al sector público. “El Estado es un socio crucial para las empresas. Si no es eficiente, no podrá reducir impuestos, algo que no ocurrió en este primer año de gestión”.
Otro aspecto destacado fue el rol del sistema financiero en esta nueva configuración económica. Con tasas de interés más bajas, el crédito comenzó a reactivarse, especialmente en el sector privado. “Hasta ahora, los bancos no necesitaban actuar como tales, ya que sus principales clientes eran el Estado. Hoy, necesitan competir por el mercado privado, lo que genera una dinámica más saludable para la economía”, explicó Ariet. También subrayó la importancia del crédito hipotecario, que comienza a resurgir tras años de estar paralizado. “El crédito es esencial para el crecimiento económico. Sin él, es imposible avanzar”, afirmó.
El precio del dólar también fue tema de discusión, especialmente por su impacto en el campo. “El sector agropecuario enfrenta un doble problema: el bajo precio de los cereales y la falta de una devaluación significativa. Muchos productores especularon con una suba del dólar que nunca llegó, y eso complicó sus finanzas”, explicó la economista. Además, destacó que este fenómeno afectó la competitividad del sector, que depende en gran medida de la variación cambiaria para mantenerse rentable.
En cuanto al impacto general de estas políticas, Ariet fue clara: “Bajar la inflación fue un logro importante, pero ahora viene el verdadero desafío: consolidar un crecimiento sostenido basado en la eficiencia y la competitividad. Esto implica no solo ajustes en el sector privado, sino también en el público”. Finalmente, la economista concluyó con un mensaje de esperanza: “Si logramos construir una economía eficiente, podremos superar las crisis recurrentes y establecer una base sólida para el desarrollo futuro”.







