Un año estuvo preparando ese gran momento con su pareja de hace 11 años con quien tenía dos hijos. Toda la familia contrajo COVID-19.

Bruno Silva, de 30 años, se contagió coronavirus a fines de marzo, en la ciudad de Assis, al suroeste de San Pablo, Brasil. Estuvo internado por más de dos semanas y tras empeorar su estado de salud, murió el día en el que iba a casarse.

Silva y Beatriz Miranda mantenían una relación desde hace 11 años y tenían dos hijos. Habían fijado la fecha del casamiento para el 17 de abril de 2021. Sin embargo, la pandemia se interpuso en la familia y cambió el panorama de forma trágica.

Luego de diez días de internación en el establecimiento, lo derivaron a la Unidad de Cuidados Intensivos debido a la gravedad del cuadro. Silva presentaba baja saturación de oxígeno en sangre y se cansaba mucho cuando se levantaba de la cama o se cambiaba la ropa, según relató su pareja en diálogo con la cadena de noticias local Globo 1 (G1).

Un joven de 30 años murió de coronavirus el día en que se iba a casar en Brasil

Un joven de 30 años murió de coronavirus el día en que se iba a casar en Brasil

Si bien en un momento mostró signos de mejoría y creyeron que iba a recuperarse, pronto la situación se tornó trágica: la última semana casi no podía hablar. Dos días antes de su muertelo intubaron porque tenía afectado el 85% de sus pulmones, según los testimonios de los médicos.

“La celebración estaba lista, tenía mi vestido hecho, la fiesta pagada, el buffet. Llevábamos un año planeándolo”, declaró Miranda.

Ivani Aparecida, madre de Silva, recordó las conversaciones que mantuvo con su hijo en los últimos días. “La primera vez que nos comunicamos ya no podía hablar, estaba débil y su padre incluso lloraba de preocupación. Solo le envié buenos videos y le pedí que no respondiera y él contestó con un emoji”, contó la mujer a G1. “Quería casarse, dijo que quería casarse. Bruno intentó hablar, pero su voz no salió, leímos la palabra ‘miedo’ en sus labios”, agregó angustiada.

El joven murió el 17 de abril, fecha en la que realizarían la celebración. Una de las enfermeras del hospital le contó a la mujer que Silva nunca quiso sacarse el anillo de compromiso de su dedo. “Era una persona sedentaria, pero no tenía problemas de salud. Era un gran padre, un marido ejemplar”, expresó Miranda. “Ha sido muy duro, todos nuestros sueños quedaron atrás. Después de cuatro días pude hablar y decirles que papá ‘se convirtió en una estrella’ y que estaba aquí con nosotros”, indicó.

 

(TN)