Javier Sotelo es un artista local que desde hace más de tres años vive en Brasil, los dos últimos en el estado de Minas Gerais, tras pasar por varias ciudades. Actualmente reside en Capitolio. Desde allí dialogó con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael.
Desde el punto de vista artístico, Sotelo lleva a cabo diversos tipos de arte, incluyendo música, cerámica, fotografía, light grafitis, lo cual considera “genial” ya que en lugares pequeños poca gente conoce la técnica.
Recordó que con mucho dolor se fue de San Rafael y asegura que lo extraña cada vez más. “Me fui en busca de más arte, en busca de poder liberarme más, de poder desenvolverme, pero resulta que en San Rafael las posibilidades eran muchas más. A mí me costó muchísimo encontrar mi lugar, poder empezar a hacer lo que me gusta, y siempre comparo lo que vivo con San Rafael, que es un lugar lleno de cultura; no puedo explicar lo mucho que entendí de mi tierra querida cuando me fui”, destacó, y agregó que “uno sale pensando que puede encontrar grandes cosas afuera y resulta que ahí, a la vuelta de la esquina, está todo lo que necesitás”. “Aquí aprendí muchísimo, el paisaje, las personas y el arte brotan de otra manera, la verdad es que el aprendizaje es constante y maravilloso, pero no es lo mismo”, señaló.
A lo largo de este tiempo atravesó muchos puntos de Brasil e incluso llegó a vivir en una favela, lugar del que recuerda mucha riqueza y pobreza conviviendo juntas. “En Río de Janeiro la vida es difícil porque es un lugar ‘semipeligroso’, porque no me tocó vivir cosas realmente peligrosas, nada del otro mundo, nada que no se viva en Argentina”, aseguró. Sobre el lugar en el que se encuentra, expresó que “Capitolio es un pueblo grande, muy turístico, lleno de cascadas y mucha agua”. “Aquí está la Laguna de Furnas, la mayor de América Latina, y es el ‘mar de Minas’”, dijo. Laboralmente, está trabajando con música y cerámica. Si bien no es docente de piano, gracias a sus conocimientos y tras rendir un examen muy complejo y aprobarlo, logró ingresar en un instituto y enseñar. “Eso fue una gran cosa porque ahí comencé a trabajar con la Prefectura (la Municipalidad), me contrataron como profesor de piano hace como un año y tengo 27 alumnos aproximadamente y como hicimos la compra de un piano, eso se va a multiplicar”, manifestó.
Sin dudas, tiene ansias de volver al país algún día y, especialmente, a San Rafael.







