Un buen día para reflexionar

Antes conocido como “Día de la Raza”, el 12 de octubre es una fecha utilizada para promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de nuestros pueblos, los originarios y el actual. En el año 2010 el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley y modificó la denominación a “Día del Respeto a la Diversidad Cultural”.
Hoy, aunque el feriado sea el próximo lunes, deberíamos tomarnos un momento de cavilación acerca de este día. Allí no debería existir lugar para el olvido respecto a su triste contenido de matanzas y legitimación de la dominación política, cultural y económica a la población indígena sobre la que recayó la esclavitud y otras formas de explotación en el territorio “descubierto” en 1492. Ese fue, a las claras, un proceso de genocidio a nivel continental, no sólo de muertes físicas sino de aniquilamiento cultural.
Hasta hace algunos años, la normalizada distinción entre las “razas” fundaba un discriminador paradigma, negatorio de las numerosas culturas y los pueblos indígenas, al tiempo que invisibilizaba su explotación. El revisionismo histórico vino a contar la otra verdad de lo ocurrido.
Asimismo, hoy deberíamos repasar que por estos días -aunque con protagonistas y acciones diferentes- también atravesamos una crisis como sociedad a la hora de respetar la diversidad. La polarización de las opiniones ha llevado a que los argentinos nos veamos sumidos en la famosa “grieta” (con capítulos cada vez más habituales y profundos) que nos divide y no nos permite reconocer la riqueza de la postura diversa ni nos deja apreciar que el respeto hacia “el otro” lo es también hacia nosotros mismos.
Finalmente, este 12 de octubre podría servirnos para saber que, a 526 años de la llegada de Colón a estas tierras, la fragrante desigualdad social, la concentración de la riqueza en cada vez menos manos, la precipitación a la miseria y pobreza de nuevos contingentes humanos y las variadas formas de discriminación, despojo y esclavitud, siguen siendo angustiosamente actuales y cercanas.