Un buen momento para volver a ser amigos

En nuestro país hoy es el Día del Amigo. La conmemoración tiene como antecedente la Cruzada Mundial de la Amistad que se había instaurado en Paraguay el 30 de julio de 1958. Es festejado en otros países latinoamericanos en diferentes fechas, pero en Brasil, Uruguay, España y la Argentina la propuesta más difundida es la de hacerlo coincidir con el día en que el hombre llegó a la Luna, hace exactamente 50 años.
El doctor Enrique Ernesto Febbraro, oriundo de la ciudad bonaerense de Lomas de Zamora (que en mérito a su iniciativa es la Capital Provincial de la Amistad por decreto municipal y, además, sede de la Asociación Mundial para el Entendimiento), profesor de psicología, filosofía, historia, músico, odontólogo y socio fundador del Rotary Club del barrio San Cristóbal y del barrio de Once en la ciudad de Buenos Aires, propuso la creación de esta celebración después de enviar mil cartas a cien países de todo el mundo (de las cuales recibió 700 respuestas) luego de ver que, al alunizar el módulo Eagle de la misión Apolo XI el 20 de julio de 1969 y más allá de la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia, “por una vez en la vida toda la especie humana estaba unida” en pos de un objetivo.
Febbraro murió el 4 de noviembre de 2008. En su última entrevista, dada al diario La Voz del Interior, aseguró que «la amistad es la virtud más sobresaliente porque es desinteresada de todas maneras».
La mayoría de los analistas sociales sostiene que los argentinos somos afectuosos, expresamos nuestras emociones, somos solidarios y empáticos, y consideramos a la amistad cómo un valor esencial. Sin embargo, nuestra sociedad también es desde hace años una muestra icónica del enfrentamiento y hasta la agresividad que nos caracteriza frente a quien piensa o siente de forma distinta a la propia. Quizás este día pueda servirnos para reparar en esa contradicción filosófica y retomar la idea afectuosa del doctor Febbraro, en este caso para comenzar a construir un país mejor, con habitantes que se respeten y se quieran un poco más entre sí.