Un coche bomba estalla en Alejandría en vísperas de las elecciones presidenciales egipcias

Un coche bomba ha estallado este sábado al paso de un convoy de seguridad en un céntrico distrito de la ciudad mediterránea de Alejandría, a dos días de los comicios presidenciales en las que el presidente egipcio Abdelfatah al Sisi logrará su segundo mandato tras apartar de la carrera electoral a todos los aspirantes de peso.

Según las primeras informaciones, la detonación ha dejado al menos dos fallecidos, uno de ellos es un capitán de policía y el otro, un conductor, , y ha herido a otras cuatro personas en el barrio alejandrino de Rushdi, una popular zona comercial de la segunda urbe del país, en las inmediaciones de un hotel. Las primeras imágenes del atentado muestran una densa columna de humo que se eleva entre edificios y los desperfectos causados en los inmuebles cercanos.

El ministerio del interior egipcio ha reconocido el intento de asesinato del máximo responsable del aparato de seguridad en la ciudad. El artefacto explosivo, colocado bajo un vehículo, tenía como blanco un convoy de vehículos en el que viajaba el oficial. Hasta el lugar, que ha sido acordonado, se han desplazado ambulancias, miembros de las fuerzas de seguridad y expertos en desactivación de explosivos.

De momento, ningún grupo ha reivindicado el ataque, en vísperas de las elecciones presidenciales que el país más poblado del mundo árabe celebra los próximos 26, 27 y 28 de marzo.

En la última semana, sin embargo, el autodenominado Estado Islámico ha difundido mensajes denunciando unos comicios en los que Al Sisi carece de rival después de que los principales candidatos se retiraran tras una campaña de amenazas y arrestos jalonada de un lustro de feroz represión.

Desde el golpe de Estado que en julio de 2013 desalojó del poder al islamista Mohamed Mursi y catapultó a Al Sisi, también han surgido grupos como el Movimiento Brazos de Egipto-Hasm (Determinación, en árabe), que inició sus ataques en julio de 2016.

Desde entonces ha firmado el coche bomba que trató de asesinar al asistente del fiscal general Zakaria Abdelaziz en una urbanización de la capital egipcia o el intento de homicidio de un líder religioso musulmán, el antiguo muftí de Egipto Ali Gomaa.

La organización -cuyo lema es “con nuestros brazos protegemos nuestra revolución”- ha llevado a cabo, además, atentados contra miembros de las fuerzas de seguridad en la capital y provincias del delta del Nilo. El Cairo los relaciona con los ahora proscritos Hermanos Musulmanes aunque la cofradía niega cualquier vinculación.

Alejandría fue escenario el pasado abril, coincidiendo con la celebración del domingo de Ramos, de un ataque terrorista reivindicado por la sucursal egipcia del IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés). Un kamikaze dejó otros 18 muertos a las puertas de la iglesia de San Marcos, en un céntrico barrio de la villa mediterránea.

Este viernes, en una visita a una base de las fuerzas aéreas en el norte del Sinaí, Al Sisi anunció por enésima vez “la próxima victoria sobre los terroristas”.Desde el atentado contra las iglesias de Alejandría y Tanta, en el delta del Nilo, impera en todo el país un estado de Emergencia que ha sido renovado por el Parlamento y bajo el que se celebran los comicios presidenciales. Con un único rival, el desconocido Musa Mustafa Musa, Al Sisi tiene asegurada una reelección marcada por una grave crisis económica, los ataques terroristas y la campaña militar en el norte del Sinaí y un clima de terror que ha enviado a la cárcel a más de 60.000 opositores entre denuncias de desapariciones forzosas, torturas y muertes en custodia.

Sin presencia de observadores internacionales y considerada una “farsa electoral” incluso intramuros del país, las autoridades han intensificado la represión en las últimas semanas con la detención de los rostros de la disidencia que aún gozaban de libertad y la persecución de periodistas locales y extranjeros.

A principios de marzo, catorce organizaciones no gubernamentales declararon que “no se dan los requisitos mínimos para unas elecciones libres ni justas” e instaron a Estados Unidos y los países europeos a denunciar “unos comicios ridículos”.La autoridad electoral ha establecido una draconiana lista de exigencias para los periodistas acreditados a cubrir los comicios.

Entre otros puntos, se pide “no hacer preguntas a los votantes sobre el candidato que elegirán”; “no dirigir preguntas sugestivas o parciales”; “no confundir la noticia con la publicidad”; “poner títulos que concuerden con el contenido del material informativo publicado” o “no publicar fotos que no estén relacionadas con el tema de la cobertura”.

A principios de mes, Al Sisi aprovechó un discurso para lanzar una advertencia a la prensa después de bloquear el acceso a medio millar de páginas web desde mayo y domesticar a los medios de comunicación, controlados hoy por magnates afines al régimen o los servicios de inteligencia. “Quiero decirle a los medios. Si alguien insulta al ejército o a la policía, está difamando a todos los egipcios y eso no es libertad de opinión”, proclamó.