El corredor sanrafaelino Martín Sabio desafió sus límites al completar una de las competencias más exigentes del trail running, logrando el segundo lugar en una prueba de 160 kilómetros por las sierras de Córdoba.
Participar en una ultramaratón no es simplemente correr largas distancias, sino enfrentar una prueba de resistencia física y mental que pocos pueden imaginar. Martín Sabio, deportista sanrafaelino con una trayectoria destacada en disciplinas de aventura, dejó claro que su pasión por este deporte lo lleva siempre un paso más allá. Sabio compartió detalles de su experiencia en la ultramaratón Amanecer Comechingón, también conocida como UTACCH, donde logró un notable segundo lugar tras recorrer 160 kilómetros en 27 horas.
“Esta carrera es especial. Recorremos senderos por la montaña, con 8.000 metros de desnivel positivo. Es durísima, pero cada momento vale la pena”, explicó Sabio a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Con salida en Villa Yacanto, la prueba atraviesa el Cerro Champaquí y otros picos de la Sierra de los Comechingones, pasando por paisajes imponentes y terrenos desafiantes que ponen a prueba incluso a los más experimentados.
El formato de la competencia es non-stop, lo que significa que no hay etapas predeterminadas ni descansos obligatorios. Cada corredor establece su propia estrategia para completar el recorrido en el menor tiempo posible. “Demoré 27 horas en terminar. El primero lo hizo en 25 horas y media. Es clave planificar bien y escuchar al cuerpo. Mi estrategia fue salir a un ritmo que pudiera sostener y, sobre todo, guardar energías para los últimos kilómetros”, señaló.
Sabio explicó que el verdadero desafío comienza tras superar los dos tercios del recorrido. “La carrera realmente empieza en el kilómetro 120. Es como el muro en la maratón de 42 kilómetros, pero llevado al extremo, y sumado al desnivel de las montañas. Ahí es donde se pone más difícil, tanto física como mentalmente”.
El equipo es otro aspecto crucial en este tipo de pruebas. Cada corredor debe portar una mochila con elementos obligatorios como agua, abrigo, un botiquín y un teléfono celular. “La organización garantiza puntos de abastecimiento cada 10 o 15 kilómetros, lo que facilita mucho la logística. En las carreras de aventura es distinto, ahí debes llevar todo lo necesario para muchas horas. Aquí es más liviano, pero sigue siendo exigente”, comentó.
Sabio destacó la importancia de la mente en este tipo de competencias. “Se corre con las piernas, pero también con la cabeza. Hay que administrar las energías, superar los momentos difíciles y mantener la motivación. En los primeros kilómetros iba en el puesto 30. Sabía que muchos habían salido muy rápido y terminarían quedándose. Yo mantuve mi ritmo y fui avanzando. Al final, la estrategia funcionó”.
A pesar de los sacrificios y el cansancio, Martín asegura que su pasión por el deporte lo lleva a superar cualquier obstáculo. “Los deportistas tenemos la virtud de olvidar el sufrimiento. De lo contrario, no volveríamos a hacerlo. A mí me encanta, me da vida, aunque no siempre sea lo más saludable”.
Además de la UTACCH, Sabio participó recientemente en una carrera de aventura por equipos en San Juan. “Fue una experiencia distinta. Este tipo de pruebas se hacen en grupo, con mapas y brújula, y se recorren distancias aún mayores, como 200 kilómetros. Participé con Nicolás Malano, Fernando Martín y mi hermano Franco Sabio. Es otro tipo de desafío, pero igual de gratificante”, contó.
Martín Sabio no solo es un corredor destacado, sino también un ejemplo de cómo la pasión y la disciplina pueden transformar la práctica deportiva en un estilo de vida. “Siempre trato de hacer lo que me gusta. La actividad física es fundamental, aunque a veces, como en estas pruebas, no sea del todo saludable. Lo importante es moverse y disfrutar”.







