Un día para ejercitar la tolerancia religiosa

El 28 de mayo pasado, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió designar el 22 de agosto como “Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de Actos de Violencia Motivados por la Religión o las Creencias”.
La libertad de religión o de creencias, la libertad de opinión y de expresión, el derecho de reunión pacífica y el derecho de libertad de asociación son interdependientes, están interrelacionados y se refuerzan mutuamente. Estos derechos pueden desempeñar un papel importante en la lucha contra todas las formas de intolerancia y discriminación basadas en la religión o las creencias.
Además, el debate abierto, constructivo y respetuoso de ideas, así como el diálogo interreligioso e intercultural, a nivel local, regional, nacional e internacional, pueden desempeñar un papel positivo en la lucha contra el odio religioso, la incitación y la violencia.
Es más, el ejercicio del derecho a la libertad de opinión y expresión y el pleno respeto de la libertad para buscar, recibir e impartir información, pueden desempeñar un papel positivo en el fortalecimiento de la democracia y la lucha contra la intolerancia religiosa.
Sin embargo, se siguen perpetrando actos de intolerancia y violencia basados en la religión o las creencias, incluso existe cierta focalización contra personas pertenecientes a comunidades y minorías religiosas en todo el mundo. Además, la cantidad y la intensidad de estos incidentes va en aumento, adquiriendo a menudo un carácter criminal y unas pautas repetidas a nivel internacional.
Argentina, con los ataques contra la Embajada de Israel (1992) y la AMIA (1994), mantiene –entre otras– dos graves heridas abiertas en su tejido social. Este día debería servirnos para seguir pugnando por encontrar y castigar a los responsables de dichos atentados y, sobre todo, para continuar transitando cada vez más decididamente el camino de la tolerancia.