Una historia que demuestra que la inclusión se construye con oportunidades concretas. Pablo, estudiante de APRID, comenzó a realizar sus prácticas profesionalizantes una panadería local, gracias al compromiso de un comercio local que decidió acompañar su formación y abrirle las puertas al mundo laboral.
Desde APRID compartieron una experiencia que pone en valor la importancia de generar espacios de inclusión laboral para personas con discapacidad.

El protagonista es Pablo, uno de los estudiantes de la institución, quien tiene la oportunidad de desarrollar sus habilidades y adquirir experiencia en un entorno real de trabajo, en la panadería El Nihuil.
La iniciativa fue posible gracias a Santino Carrizo Vitola, encargado del establecimiento, quien brindó el espacio para que el joven pueda llevar adelante sus prácticas profesionalizantes.
MUCHO MÁS QUE UNA PRÁCTICA LABORAL
Desde APRID destacaron que estas experiencias son fundamentales para que los estudiantes puedan aplicar los conocimientos adquiridos durante su formación, desarrollar nuevas capacidades, fortalecer su autonomía y prepararse para futuras oportunidades laborales.
Además, remarcaron la importancia del compromiso de los comercios y empresas locales, ya que su participación permite derribar barreras y demostrar que la inclusión es posible cuando existen oportunidades reales.

A través de sus redes sociales, la institución agradeció especialmente a Santino y a la panadería por confiar en Pablo y acompañar su crecimiento personal y profesional.
“Cada puerta que se abre es un paso más hacia una sociedad con más oportunidades para todos”, expresaron desde APRID.
La historia de Pablo es un ejemplo de cómo pequeños grandes gestos pueden marcar la diferencia, promoviendo una comunidad más inclusiva, donde todas las personas tengan la posibilidad de aprender, trabajar y desarrollar su potencial.


