Un récord histórico: de San Juan a La Pampa en parapente pasando por San Rafael

Una travesía inédita en el parapente argentino quedó marcada en los cielos del oeste del país. Un piloto logró unir San Juan con La Pampa atravesando de punta a punta la provincia de Mendoza, en un desafío que demandó años de planificación, perseverancia y múltiples intentos hasta concretarse con éxito.

La hazaña de Emiliano Favero no se realizó en un solo vuelo, sino a lo largo de cinco etapas que fueron construyendo, tramo a tramo, un sueño largamente perseguido. En total, el recorrido sumó 696 kilómetros de vuelo libre, con un tiempo acumulado de 25 horas y 42 minutos en el aire, promediando más de cinco horas por jornada.

El itinerario comenzó en la provincia de San Juan con destino a Mendoza, continuó desde la capital mendocina hasta El Manzano, y desde allí inició una etapa clave hacia el sur provincial. El tercer tramo, que unió El Manzano con San Rafael, fue realizado en solitario, al igual que los vuelos posteriores entre San Rafael y General Alvear, y finalmente desde Alvear hasta territorio pampeano.

Precisamente, el último tramo se transformó en el broche de oro de la travesía: ese vuelo estableció el récord provincial de Mendoza en la categoría “distancia libre”, un registro histórico que posiciona a la experiencia entre las más destacadas del parapente en la región.

Más allá de los números, el cruce dejó postales únicas del cielo mendocino y reafirmó el potencial de zonas como San Rafael, que volvió a ser protagonista como punto estratégico dentro de una de las gestas aéreas más importantes de los últimos tiempos.

El piloto destacó que el logro fue posible gracias al acompañamiento de muchas personas que colaboraron en diferentes momentos de la aventura, desde la lectura de pronósticos meteorológicos hasta la logística en tierra y el seguimiento en tiempo real de cada vuelo.

El registro oficial de la travesía quedó asentado en la Federación Argentina de Vuelo Libre, consolidando una experiencia que demuestra que, con decisión, preparación y respeto por la naturaleza, los límites pueden superarse. Porque, como resume el propio protagonista, “si podés soñarlo, podés volarlo”.