“Un tobogán para la decadencia” por Enrique Mario Barrera

Estamos acostumbrados en Argentina que los políticos en campaña prometan cosas para procurar el bienestar general de la población y luego, en gobierno, varias de las medidas que se toman cambian de rumbo, pero, el presente ejecutivo y legislativo se caracteriza por promover la casi totalidad de las iniciativas buscando el estancamiento y retroceso en todos los órdenes de la actividad del país.
La inseguridad jurídica y las medidas económicas que se están tomando van presentando un panorama desalentador para quien quiere invertir o progresar en nuestro territorio; llama la atención que los gobernantes no muestren preocupación por la salida del país de grandes empresas que son dadoras de trabajo genuino y pareciera que hasta alientan esas partidas; mayor carga de impuestos se está tomando sobre la asfixiante situación económica que padecemos; ahora sorprende el supercepo. Manoseo a la justicia para apartar jueces y fiscales que no les conviene al oficialismo; intento de reforma judicial; moratoria para amigos; suelta de presos; usurpación de terrenos; estancamiento de la educación y tantas otras medidas que se toman tendientes a obstaculizar el desarrollo de lo que va quedando de la traqueteada economía en donde los efectos de la pandemia son de los males menores que sufre el país.
Este es el gobierno que el kirchnerismo y el peronismo implementan, a pesar que algunas voces alertaban sobre el rumbo hacia el populismo y la ida hacia modelos anacrónicos que en el siglo XXI todavía se ven.
Órganos de control copados, justicia dominada, sesiones del Congreso que se utilizan para resolver causas particulares de la vicepresidenta; libertades amenazadas; desconocimiento del mérito; igualar para abajo son algunos de los “logros” de la actual gestión, entonces ¿hasta dónde están equivocados los que piensan que nuestro país va camino a ser Venezuela o directamente Argenzuela?
Los actuales gobernantes siempre mostraron simpatías por Chavez, Maduro o Castro y lo resaltan cuando pueden, pero, si ese es el objetivo ¿quién puede imaginar nuestro futuro inmediato si ya se sabe el “modelo terminado” de los países que conducen y que la mayor parte del pueblo argentino tiene derechos adquiridos y está acostumbrado a superar crisis económicas y políticas cíclicamente?
Este 2020 no lo olvidaremos nunca, por un lado por la pandemia y por otro por ser un año en que los políticos gobernaron en beneficio de una minoría y son los constructores de un tobogán por el que baja el país sin saber cuándo llega al suelo. Este es el tiempo del kirchnerismo y peronismo y la historia los juzgará y ubicará en el lugar que les corresponde.

Enrique Mario Barrera