La neurointensivista Lucila Ebbeke destacó el alcance de las capacitaciones que se realizan durante octubre y el reconocimiento internacional obtenido por la unidad de ACV del Hospital Español de San Rafael. La concientización sobre el accidente cerebrovascular (ACV), el reconocimiento de sus síntomas y la importancia de actuar con rapidez son los ejes de una serie de capacitaciones que se desarrollan durante octubre en instituciones educativas de San Rafael. La iniciativa, impulsada por profesionales del Hospital Español, busca acercar información a los jóvenes para que puedan reconocer una situación de emergencia y transmitir esos conocimientos a sus familias.
La doctora Lucila Ebbeke, especialista en terapia intensiva y neurointensivista, quien se desempeña como jefa de la unidad de terapia intensiva y de ACV del Hospital Español, explicó que esta es la segunda edición de la propuesta de charlas comunitarias que se lleva adelante durante el mes dedicado a la concientización sobre el ACV. “Lo que habitualmente hacemos es ir a las escuelas, ir a las universidades, ir a los secundarios sobre todo”, señaló a Diario San Rafael y FM Vos (94.5). Según detalló, durante el año pasado se realizaron 16 charlas, en las que participaron cerca de 650 alumnos de diferentes instituciones educativas.
La experiencia tuvo una respuesta positiva y motivó al equipo a ampliar el alcance de la iniciativa. Este año, las actividades incluyen encuentros en distintos establecimientos, con la intención de reunir a varios cursos para que cada capacitación llegue a una cantidad importante de estudiantes. “Los chicos son una esponja, no solamente se capacitan ellos, sino después en la casa capacitan a los padres y capacitan a los abuelos. Entonces, es una maniobra muy interesante para poder capacitar a una gran población en poco tiempo”, sostuvo Ebbeke.
La profesional indicó que durante octubre se organizaron diferentes encuentros, algunos de los cuales ya se concretaron en los colegios Maristas y del Carmen. También mencionó actividades previstas en otras instituciones, entre ellas la Universidad de Mendoza. Las escuelas secundarias interesadas en recibir una capacitación pueden contactarse para consultar la posibilidad de coordinar una visita del equipo. Ebbeke también se refirió al crecimiento de la unidad de ACV del Hospital Español, que obtuvo una certificación de la Organización Mundial de Ataques Cerebrovasculares, una organización internacional con sede en Suiza que evalúa el funcionamiento de centros especializados en la atención de esta patología.
La médica expresó su satisfacción por el reconocimiento y explicó que la certificación implica una evaluación del trabajo que realizan los equipos y de los estándares de atención que cumplen. “Ser uno de esos centros certificados es una alegría y un orgullo”, afirmó. De acuerdo con los datos aportados por la profesional, en Argentina hay 21 centros certificados, de los cuales 10 se encuentran en la provincia de Buenos Aires.
Ebbeke destacó que el Hospital Español logró convertirse en el primer centro privado certificado de Mendoza, un avance que representa un reconocimiento al trabajo cotidiano de los profesionales y al desarrollo de la atención especializada en San Rafael. La médica remarcó, además, que la tarea de la unidad no se limita a la atención dentro del hospital. La capacitación de la comunidad y del personal sanitario forma parte de una estrategia más amplia para mejorar la respuesta ante los casos de ACV.

Reconocer los síntomas puede cambiar el pronóstico
Uno de los puntos centrales de la charla fue la necesidad de identificar las señales de un ACV y actuar sin demoras. Ebbeke explicó que la mayoría de estos episodios se produce por la interrupción del flujo sanguíneo hacia el cerebro y que, cuando esto ocurre, las neuronas comienzan a morir rápidamente. “Lo cierto es que el ACV no avisa, no duele, y te puede dar de un momento para el otro”, advirtió. Si bien algunos episodios hemorrágicos pueden estar precedidos por síntomas específicos, remarcó que no se debe esperar una señal previa para actuar.
Entre los signos de alerta mencionó las dificultades para hablar o comprender lo que otra persona dice, la pérdida repentina de la visión, la debilidad en un brazo y los problemas para mantenerse de pie o caminar. Ante cualquiera de estas manifestaciones, insistió en la necesidad de solicitar asistencia médica de inmediato. “Tenemos que tratar de acortar los minutos para poder llegar a tiempo y que al paciente le vaya lo mejor posible”, expresó. La especialista explicó que, para determinados tratamientos del ACV isquémico, existe una ventana terapéutica de cuatro horas y media. Por ese motivo, quedarse en casa esperando que desaparezca el hormigueo, la dificultad para hablar o la pérdida de fuerza puede hacer que se pierda una oportunidad de tratamiento.
También subrayó la importancia de prevenir los factores de riesgo, mediante el control de la presión arterial, la diabetes y las alteraciones de los lípidos, además de la adopción de hábitos saludables. Al explicar cómo funciona la unidad de ACV del Hospital Español, Ebbeke aclaró que no se trata exclusivamente de un espacio físico, sino de un equipo preparado para responder ante la sospecha de un accidente cerebrovascular.
La unidad está integrada por médicos, enfermeros, kinesiólogos y fonoaudiólogos capacitados para atender a estos pacientes. Cuando ingresa una persona con síntomas compatibles con un ACV, se activa el código correspondiente y el equipo acude al lugar donde se encuentra, ya sea la guardia u otro sector del hospital.
“Más que un lugar, es un rol”, resumió la médica, al describir una modalidad de trabajo que permite organizar la respuesta y reducir los tiempos de atención. Finalmente, Ebbeke destacó que las capacitaciones comunitarias se sostienen gracias al compromiso de los profesionales, que destinan parte de su tiempo a la prevención y la educación sanitaria. “Lo hacemos porque queremos, porque nos gusta, porque no ganamos nada con esto”, explicó. Y agregó que la posibilidad de ayudar a recuperar a un paciente es una de las mayores satisfacciones del trabajo médico. “Tratar de intentar que a los pacientes les vaya mejor y hacer nuestro trabajo lo mejor posible”, concluyó.


