Una extraña enfermedad en Nicaragua ya dejó 20 mil muertos

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Una extraña enfermedad que deteriora rápidamente los riñones azota desde hace años a gran parte de América Central, en especial a El Salvador y Nicaragua, en donde ya han muerto cerca de 20 mil personas. La describen como un padecimiento silencioso que en poco tiempo deteriora el funcionamiento de los órganos, lo que provoca que el enfermo muera a los pocos meses.

Según publica el New York Times, hasta el momento es poco lo que saben los médicos e investigadores sobre este padecimiento, al que llaman en inglés CKDu (enfermedad crónica del riñón de causas desconocidas), y hay varias teorías sobre lo que puede estar ocurriendo. Algunos relacionan este mal con el calor y la deshidratación crónica que viven los pobladores de esos países.

Otros la vinculan con los efectos de los productos químicos tóxicos que se utilizan en las plantaciones de caña de azúcar que bordean las pequeñas ciudades. Sin embargo, es poco lo que han aportado las investigaciones oficiales y la gente sigue muriendo sin que se pueda saber el origen de su padecimiento.

Hay un punto en común que llama la atención de los investigadores, señala el artículo, y es allí donde se han focalizado las últimas tareas científicas: la ciudad nicaragüense de Chichigalpa, donde se encuentra el molino de caña de azúcar más importante.

En esa localidad, hay varios casos en los que en una misma familia han muerto padres e hijos. También es extraño cuando jóvenes aparentemente sanos pierden la vida rápidamente.

Los pobladores aseguran que ellos comenzaron a notar la enfermedad poco después de que el gobierno nicaragüense volvió a privatizar los molinos de caña de azúcar en 1992. La industria tuvo un rápido crecimiento en esos años y trajo consigo una mayor cantidad de enfermos.

Sin embargo, los gobernantes dicen que poco pueden hacer para prevenir las muertes hasta que las investigaciones aporten algún resultado. Lo mismo sostiene el Banco Mundial, que ha invertido millones de dólares en el desarrollo de esta industria y también ha financiado investigaciones.

Los dueños de los molinos han desestimado que esta situación pueda estar relacionada con la tarea que realizan los trabajadores y se defienden alegando que, antes de cada cosecha, realizan exámenes médicos a los empleados para chequear su estado de salud.