Tras una campaña solidaria que movilizó a vecinos y seguidores en redes sociales, Agustina Bergaglio pudo concretar el traslado de Max y Alaska hacia Murcia. La joven contó el complejo proceso, las dificultades económicas y el emotivo reencuentro con sus mascotas. Hace algunos meses, la historia de Agustina Bergaglio conmovió a muchos sanrafaelinos. La joven debía mudarse a España junto a su familia, pero enfrentaba una situación tan dolorosa como difícil: no tenía el dinero suficiente para trasladar a sus dos perros, Max y Alaska, y evaluaba buscarles un hogar en Argentina para no abandonarlos.
La historia tomó estado público luego de que Agustina difundiera un video contando su situación y pidiendo ayuda. En principio, el pedido no era económico, sino encontrar una familia que pudiera brindarles amor y cuidados a sus mascotas. Sin embargo, la repercusión fue completamente distinta a la esperada. Finalmente, gracias a una enorme cadena solidaria, colectas, aportes particulares y ayuda de personas anónimas, los animales lograron viajar y hoy ya se encuentran en Murcia, España, junto a la familia.
En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, Agustina contó que actualmente viven en Los Alcázares, una localidad de Murcia, donde llegaron hace casi 2 meses. “Nosotros llegamos hace un mes y medio ya, casi dos”, comentó.
El inicio de la campaña y el apoyo de la comunidad
Sobre el inicio de toda la situación, recordó que el costo para trasladar a los perros era prácticamente imposible de afrontar. “Empezamos hace muchos meses con esto de Max y Alaska, de que nos teníamos que venir a vivir a España, pero el costo era de 5 mil euros y era una barbaridad de dinero con el cual no contábamos”, explicó. La desesperación la llevó a hacer público su problema. “Hago un video pidiendo ayuda para conseguirle un hogar a Max y Alaska, para yo poderme venir a vivir a España, pero con todo el dolor que eso significaba”, relató.
Sin embargo, la reacción de la gente cambió completamente el panorama. “La historia cambió cuando mucha gente empezó a decirme: ‘No, vamos todos a ayudar para que Max y Alaska puedan viajar y vamos a completar ese dinero entre todos’”, señaló. Agustina reconoció que el proceso estuvo cargado de tensión emocional y física. “Ahí empezó una etapa gravísima de mucho estrés, donde yo tuve una convulsión, pero seguimos haciendo colectas, difundimos y la gente ayudó”, expresó.
A medida que avanzaba la campaña, comenzaron a aparecer gestos que fueron fundamentales para concretar el objetivo. La empresa encargada del traslado redujo considerablemente el presupuesto inicial. “La empresa me lo bajó a 3.250 euros, entonces ahí ya bajó mucho el presupuesto”, detalló. Además, una persona que prefirió mantenerse en el anonimato realizó un aporte clave para asegurar el viaje de los animales. “Esa persona hizo la seña de 1.000 euros”, contó emocionada.

El viaje y los estrictos requisitos sanitarios
El momento decisivo llegó cuando recibió la confirmación oficial del traslado. “Un día me levanto y tenía un mensaje de ella y un mensaje de la empresa Animal Cargo, que ya se había señado el vuelo de Max y Alaska para el 24 de mayo venir acá a España”, recordó. La campaña permitió reunir cerca de 2.000.000 de pesos, aunque todavía resta cancelar una parte del costo total. “Nos queda un montito todavía a pagar, que nos han dado entre 5 y 6 meses para terminar de pagar, pero ya es mucho menos”, indicó.
La joven también explicó que el traslado internacional de mascotas implica una enorme cantidad de requisitos y trámites. “Es muy difícil tramitar todo esto”, aseguró. En ese sentido, detalló que los animales deben cumplir estrictas condiciones sanitarias y de seguridad. “Los caniles tienen que ser homologados con las medidas justas. Está muy bien porque lo tienen muy controlado y sanamente todo para que el animal viaje cómodo y esté bien”, sostuvo.
El emotivo reencuentro en Murcia
Max y Alaska realizaron un extenso recorrido hasta reencontrarse con la familia. Primero fueron trasladados desde San Rafael hacia Buenos Aires por vía terrestre, luego viajaron en avión hasta Madrid y finalmente completaron el trayecto hacia Murcia nuevamente por tierra. “Al principio bajaron medios desorientados sin entender hasta que nos escucharon”, contó Agustina sobre el esperado reencuentro.
La emoción fue inmediata. “Cuando nos escucharon por primera vez, lógicamente se pusieron a llorar. Fue mucha emoción, muchos sentimientos de volver a tocarlos”, relató.
Todavía sorprendida por lo vivido, aseguró que aún le cuesta creerlo. “Para mí es un sueño. Yo ayer estaba en mi casa en Argentina, y hoy los veo, los contemplo, y no lo puedo creer”, manifestó. A lo largo de la entrevista, Agustina insistió en agradecer el acompañamiento recibido desde San Rafael y destacó el impacto humano de la solidaridad. “La gente me ayudó, los mensajes, la difusión en San Rafael, toda la gente que me apoyó, todo fue hermoso”, afirmó.
También reflexionó sobre el miedo que sintió durante el proceso y cómo decidió exponerse públicamente pese a la angustia. “A mí me aterraba, estaba completamente asustada con lo que estaba pasando en darlos en adopción. Cuando pasé el miedo y pasé la desesperación, y me expuse, todo lo demás que vino fue mágico”, expresó.
Antes de finalizar, dejó un mensaje cargado de emoción para quienes acompañaron la campaña. “Gracias a todos los que me ayudaron. Han hecho una familia feliz”, dijo. Aunque reconoció que extraña profundamente San Rafael y su vida en Argentina, sostuvo que la experiencia le dejó un importante aprendizaje. “Las metas están para cumplirse, y si hay miedo, hay que hacerlo igual, porque después del miedo está la felicidad y está lo bonito de la vida”, concluyó.







