Una historia tan dura como conmovedora se conoció en el Parque Nacional Nahuel Huapi, donde una gata doméstica adoptó a un cachorro de puma que sobrevivió al atropello de su madre en la ruta 40.
El hecho ocurrió el jueves pasado, cuando una hembra de puma preñada murió tras ser embestida por un vehículo en el tramo que une Villa La Angostura con la ruta 237. Como consecuencia del impacto, tres de los cuatro cachorros que gestaba no sobrevivieron. Solo uno logró vivir.
El pequeño felino, que nació de forma prematura, fue rescatado por una persona que transitaba por la zona y trasladado de urgencia a un centro veterinario. Allí comenzó un proceso de recuperación que dio un giro inesperado: una gata lo adoptó y comenzó a cuidarlo como propio.
“Tengo lágrimas de felicidad. Pudimos salvar a este pequeño guerrero y ahora se está recuperando con el cariño de una gata”, relató la anestesista Lorena Sosa, quien participa del seguimiento del caso.
Un rescate conmovedor en medio de una tragedia
El veterinario Sergio Sánchez, también involucrado en la atención del cachorro, explicó que su evolución es favorable, aunque pidió cautela. “Evoluciona muy bien por ahora, pero es prematuro”, señaló.
Desde la Administración de Parques Nacionales indicaron que el animal será monitoreado en distintas etapas y que ya se evalúa su traslado a un santuario. Debido a su crianza y estado, las probabilidades de que pueda ser reinsertado en su hábitat natural son bajas.
El caso volvió a poner en foco los riesgos que enfrentan las especies silvestres en rutas que atraviesan áreas protegidas. Según detallaron las autoridades del parque, los cruces de fauna son frecuentes en la zona y requieren extrema precaución por parte de conductores.
Además, recordaron que la velocidad y la falta de atención al entorno son factores determinantes en este tipo de incidentes. Por eso, insistieron en respetar las normas de tránsito y asumir que, en estos territorios, la fauna tiene prioridad.
Mientras tanto, el pequeño puma continúa su recuperación, envuelto en una escena improbable pero poderosa: una gata que, sin saber de especies ni fronteras, decidió convertirse en madre.







