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Una joya en la provincia de Mendoza: la librería que conserva un incunable de 1476 y cuatro generaciones de historia

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A simple vista, el local ubicado en la calle San Martín 921 de la ciudad de Mendoza podría confundirse con una librería tradicional. Pero apenas se cruza la puerta, el visitante se topa con un aire antiguo, casi sagrado. Estanterías de madera, vitrinas con tesoros bibliográficos, rincones que invitan al diálogo pausado y al descubrimiento. En el centro de todo, María del Pilar García Santos, curadora, librera y guardiana de una historia familiar centenaria.

“Soy la cuarta generación de García Santos Libros”, se presenta con orgullo. La historia comienza en Madrid, España, donde su bisabuelo Antonio García Santos abrió una librería y editorial a fines del siglo XIX. En 1893, cruzó el Atlántico y se instaló en Buenos Aires, donde fundó un local en las calles Moreno y Bolívar, justo frente al Colegio Nacional.

El negocio prosperó, pero no estuvo exento de dificultades. En 1937, por motivos económicos, la librería cerró. Dos años después, el destino puso a la familia en Mendoza. “En 1939, Edmundo Correas, rector-fundador de la Universidad Nacional de Cuyo, lo invitó a mi abuelo a abrir una librería en Mendoza acorde a las necesidades universitarias, ya que aquí solo había títulos para primaria y secundaria”, relata.

La historia de la librería García Santos se entrelaza con el crecimiento cultural de Mendoza.Eugenio, el abuelo, fue el primero en poner el pie en la provincia con una idea clara: aportar a la vida intelectual de la ciudad. Luego vendría su hijo, Antonio García Santos, padre de María del Pilar, quien tomó la posta en los años 50.

“Con una mentalidad de proyección, le dio una impronta moderna a la librería, realizando actividades culturales novedosas en Mendoza”, recuerda su hija. Presentaciones de libros de Juan Draghi Lucero y Abelardo Arias, exposiciones de arte como la de Víctor Delhez y tertulias con intelectuales marcaron época.

Antonio García Santos abrió una librería y editorial a fines del siglo XIX en Madrid. Años después, al emigrar a Buenos Aires, continuaría con su proyecto, que finalmente se estableció en Mendoza. (Foto: gentileza García Santos Libros)
Antonio García Santos abrió una librería y editorial a fines del siglo XIX en Madrid. Años después, al emigrar a Buenos Aires, continuaría con su proyecto, que finalmente se estableció en Mendoza. (Foto: gentileza García Santos Libros)

Desde los años 90, María del Pilar continúa esa tradición con una convicción que demuestra a cada uno de los visitantes: porque muchos, sencillamente, acuden al lugar como si se tratase de un museo. “Estoy al frente de la librería siguiendo la línea fundadora de mi familia”, dice, y lo demuestra con hechos.

Del pasado glorioso al presente vivo

La librería tuvo varias direcciones hasta llegar a su actual emplazamiento. “Primeramente, estuvo en la calle Rivadavia 55 desde 1940. Luego se mudó enfrente, a Rivadavia 52, hasta el año 1995. Y desde esa fecha estamos acá, en San Martín 921, porque el sueño de mi papá era estar en esta mítica calle mendocina”, explica.

El local de Mendoza en una postal retro. (Foto: gentileza García Santos Libros)
El local de Mendoza en una postal retro. (Foto: gentileza García Santos Libros)

Y el sueño se hizo realidad. No sólo como negocio, sino como punto de encuentro. “Vienen hasta bisnietos de familias que eran clientas del primer local, en 1940. Y eso es algo muy emocionante que me llena de orgullo”, cuenta emocionada. “Por lo general recuerdan las charlas con mi abuelo y con mi padre. Ambos eran muy lectores y cultivaban el arte del buen diálogo”, evoca.

La tradición de las tertulias continúa, incluso sin ser planificadas. “Uno ingresa al local y se encuentra con destacados referentes de la cultura mendocina o autores nóveles que entran en conversación con los clientes. Es un intercambio muy natural y valioso”, asegura.

En sus comienzos, la librería fue refugio de intelectuales españoles exiliados de la guerra civil. Nombres como el medievalista Claudio Sánchez Albornoz, el filólogo Juan Corominas o el arqueólogo Canals Frau pasaron por allí. Hoy, la esencia sigue viva.

Un incunable en Mendoza

Uno de los mayores tesoros que guarda García Santos Libros es un incunable impreso en Venecia en 1476, apenas dos décadas después de la invención de la imprenta por Gutenberg.

“El libro que tenemos en la vitrinita es un incunable, así se les llama a los primeros libros impresos desde la invención de la imprenta en 1450 hasta el 31 de diciembre de 1499”, explica Pilar.

El ejemplar, impreso en Venecia en 1476, es la atracción de la librería y se encuentra exhibido en una vitrina. (Foto: gentileza García Santos Libros)
El ejemplar, impreso en Venecia en 1476, es la atracción de la librería y se encuentra exhibido en una vitrina. (Foto: gentileza García Santos Libros)

“Nuestro ejemplar fue impreso en Venecia en 1476. Las letras capitales están pintadas a mano, y el resto del texto impreso con tipos móviles. Es un libro de estudio con textos bíblicos, gramática, ortografía…”, enumera.

Este ejemplar, que podría estar en una vitrina del Museo del Prado o de la Biblioteca Nacional, fue adquirido por su abuelo en Madrid, hacia 1920, en una librería de libros antiguos. “En esa época todavía se conseguían este tipo de publicaciones”, señala.

Lejos de esconderlo, María del Pilar decidió exhibirlo. “Hay gente que lo viene a ver especialmente, pero lo más lindo es ver a clientes que lo descubren, le sacan fotos y hasta se hacen selfies”, dice y agrega orgullosa: “Capta muchísimo el interés del público, sobre todo de los jóvenes, que quedan fascinados”.

Según cuenta María del Pilar, dueña de la librería, muchas personas ingresan solo para sacarse una foto con este libro centenario. (Foto: gentileza García Santos Libros)
Según cuenta María del Pilar, dueña de la librería, muchas personas ingresan solo para sacarse una foto con este libro centenario. (Foto: gentileza García Santos Libros)

Frente al avance de lo digital, García Santos Libros apuesta a una convivencia equilibrada. “Tratamos de estar actualizados con todo lo que ayude al cliente en tecnología, como nuevos métodos de pago. También con una selección de libros que abarque temáticas muy variadas y edades diversas”, explica Pilar.

Pero lo esencial se mantiene. “Como siempre, abrimos nuestras puertas para presentaciones de libros, talleres literarios, conciertos, obras de teatro… Todo lo que tenga que ver con la cultura”, enumera.

¿Y el papel? “Creo que el libro papel va a convivir con el libro digital. Pero veo que las personas que realmente disfrutan de la lectura prefieren el papel. Hasta los adolescentes: te cuentan que leyeron un PDF para ver cómo seguía la saga, pero después vienen y lo compran porque lo quieren volver a leer en papel”, observa. “En mi opinión, la lectura en papel perdura más en la memoria que una página digital”.

Un lugar abierto para todos

El público que visita la librería es tan diverso como su catálogo. “Nuestra librería es general, así que viene todo tipo de gente y de todas las edades”, resume. Jóvenes estudiantes, investigadores, jubilados, docentes, lectores casuales y coleccionistas. Todos tienen un espacio y una historia que contar.

María del Pilar es quien está hoy al frente de la librería familiar. (Foto: gentileza García Santos Libros)
María del Pilar es quien está hoy al frente de la librería familiar. (Foto: gentileza García Santos Libros)

Y tal vez ese sea el mayor logro de la familia García Santos: haber creado, a lo largo de más de 130 años y cuatro generaciones, una librería que no es solo un comercio, sino una experiencia compartida, un museo, un espacio cultural.

Una librería donde los libros se leen, pero también se conversan. Donde un incunable de 1476 puede convivir con un niño que hojea su primera novela gráfica. Y donde María del Pilar sigue apostando por el valor insustituible del libro como herramienta de encuentro, memoria y futuro.

Fuente: TN

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