Miles de personas acuden este viernes en Buenos Aires al santuario de San Cayetano, patrono ‘del pan y del trabajo’ en Argentina, para implorar por un empleo digno ante un complicado panorama laboral que en esta jornada será, como todos los años, eje de una marcha convocada por sindicatos y organizaciones sociales de ultraizquierda.
Ubicada en el barrio capitalino de Liniers, la iglesia de San Cayetano abrió sus puertas en el primer minuto del viernes y desde entonces es constante el flujo de peregrinos que se acercan para pedir trabajo o agradecer el haber conseguido uno.
Al santuario se acercó, entre otros, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien en declaraciones a la prensa afirmó que «los salarios no alcanzan para cubrir las necesidades básicas» por culpa del modelo económico de Javier Milei, que lleva al país «a un callejón sin salida».
Desde 2016, organizaciones sociales que expresan ideologías ateas y sindicalistas y dirigentes peronistas se movilizan el 7 de agosto para intentar capitalizar en su beneficio la religiosidad popular.
Las centrales obreras y los piqueteros están marchando ahora desde el santuario de Liniers, donde hubo una bendición de herramientas de trabajo, hasta la Plaza de Mayo, donde harán un acto a las tres de la tarde bajo la consigna de ‘paz, pan, tierra, techo y trabajo’.
Las organizaciones sociales convocantes denunciaron en un comunicado que la marcha de este año se realiza en «un escenario social crítico» por «el vaciamiento de la asistencia social, la suspensión del envío de alimentos a comedores comunitarios y la parálisis de las obras de integración en barrios populares».
«Frente a la crueldad del ajuste y el empobrecimiento planificado, los trabajadores organizados sostienen la lucha por la dignidad y el trabajo», aseguraron como todos los años en que no gobierno el perosnismo.
APOTEOSIS DE LA FE
Pocos minutos antes de la hora cero, el obispo auxiliar de Buenos Aires y vicario episcopal de la Zona Flores, monseñor Iván Dornelles, impartió una bendición especial a los fieles reunidos frente al santuario.
«Recordemos a nuestros amigos, familiares y difuntos que ya están en el cielo. Pidamos una bendición de Dios para todos nosotros y también por quienes están solos, tristes o nos siguen a través de las redes sociales», expresó el prelado antes de invocar la protección del Señor y encomendar a los presentes a la intercesión de san Cayetano.
Tras entonarse las estrofas del Himno Nacional Argentino, monseñor Dornelles abrió las puertas del santuario ubicado en Cuzco 150 y recibió a los primeros peregrinos que ingresaron para venerar la imagen del patrono del Pan y del Trabajo.
A continuación, el obispo presidió la primera Eucaristía de la jornada desde el altar instalado frente al templo, dando comienzo a las celebraciones centrales de la tradicional Fiesta Grande de San Cayetano.
Durante todo el día se celebrarán misas en forma ininterrumpida.
GARCIA CUERVA
La misa central empezó a las 11 y estuvo presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva.
García Cuerva, señaló en su homilía que el pueblo argentino “sigue creyendo que el trabajo es dignidad” durante la bendición que brindó a los fieles que se encontraban en el santuario de San Cayetano en el barrio de Liniers, a la vez que dijo que le pidió al santo que ayude a los ciudadanos “a no bajar los brazos”.
“Este pueblo argentino sigue creyendo que el trabajo es dignidad, sigue creyendo que el trabajo nos reconstruye como personas, el trabajo nos hace protagonistas de nuestra propia vida”, expresó tras la misa a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
Asimismo, García Cuerva añadió: “Le pedimos a San Cayetano hoy como pueblo que nos dé más y mejor trabajo y le pedimos que nos ayude seguir adelante y a no bajar los brazos”.



