Una imagen en blanco y negro, con un micro Chevrolet de 1946 estacionado frente al antiguo Hotel Termas El Sosneado, se convirtió en una inesperada cápsula del tiempo que emocionó a miles de sanrafaelinos en redes sociales.
La fotografía, compartida por Susana Chacón Acosta como parte de la “Muestra del Pasado Histórico de San Rafael”, capturó no solo la atención sino también la memoria colectiva de una época dorada para el turismo de alta montaña en el sur mendocino.
“Hotel Termas El Sosneado y transporte. No tengo otra referencia de fecha o retratados”, escribió la usuaria al publicar la imagen. Sin embargo, la comunidad rápidamente comenzó a aportar datos y recuerdos.
Entre los comentarios, uno se destaca por su precisión: “El colectivo era del Hotel, era un Chevrolet 1946”, aportó un internauta, avivando el interés por reconstruir la historia de la postal.

El hotel —construido en 1938 y cerrado en 1953— fue un ambicioso proyecto turístico pensado para atraer visitantes a un entorno natural imponente. Rodeado por picos nevados y alimentado por vertientes termales, el complejo ofrecía una experiencia de lujo inusual para la época.
“La foto debe ser de una de las últimas temporadas que abrió en la década del 50”, comentó otro usuario, haciendo referencia a la breve pero intensa vida del establecimiento.
UNA POSTAL MELANCÓLICA
En la imagen se puede observar una gran cantidad de personas, tanto en los alrededores del hotel como junto al micro,. Esto sugiere que se tomó durante una de las temporadas activas, probablemente en verano, cuando turistas de distintas partes del país llegaban atraídos por las propiedades curativas de las aguas y la promesa de un descanso majestuoso en plena cordillera.
Con el correr de los años, las ruinas del Hotel Termas del Sosneado se convirtieron en una postal melancólica, visitada por viajeros, fotógrafos y aventureros que aún hoy buscan revivir aquella atmósfera única que marcó una etapa fundamental en la historia del turismo sanrafaelino.
La viralización de la imagen no solo remueve recuerdos, sino que reactiva el interés por preservar el patrimonio histórico local.
En tiempos donde las redes sociales suelen privilegiar lo efímero, el rescate de esta fotografía se transformó en un pequeño acto de memoria colectiva que conecta el presente con las huellas indelebles de nuestro pasado.


