Paola Poblet, vecina de San Rafael, vive una situación angustiante. Tiene un pterigión grado 1 en su ojo derecho y, según el diagnóstico médico, ya perdió alrededor del 50% de su visión. Necesita una cirugía y lentes especiales para frenar el avance del problema, pero no puede costearlos y asegura que no sabe a quién recurrir.
La imagen de su ojo, claramente afectado, muestra la inflamación y la invasión del tejido sobre la córnea, algo que ya le dificulta tareas cotidianas y la obliga a convivir con dolor, irritación y pérdida progresiva de agudeza visual.
“Tengo un pterigión grado uno y ya he perdido el 50% de visión. No sé dónde pedir ayuda. En el hospital no la realizan. No sé qué hacer”, expresó Paola, junto a la documentación que respalda su diagnóstico.

El presupuesto entregado por la Clínica Bombal indica que necesita una conjuntivoplastia con injerto libre autólogo, una cirugía cuyo costo total asciende a 500.500 pesos más IVA, actualizado al valor del dólar del día. El monto incluye honorarios médicos, insumos, material descartable, gastos quirúrgicos y controles posoperatorios.
El tratamiento, además, debe complementarse con lentes recetados. El presupuesto brindado por una óptica local detalla que los cristales que necesita rondan los 41.500 pesos y que los anteojos completos pueden superar los 95.000 pesos.
«YA NO SE QUE PUERTAS GOLPEAR»
Paola explica que sin la operación y sin los lentes adecuados su visión seguirá empeorando, algo que ya afecta su rutina, su movilidad y su capacidad para trabajar. “No sé a quién acudir. Tengo todos los papeles del oftalmólogo y los presupuestos, pero no puedo pagarlos”, insistió.
El pterigión es un crecimiento anormal de tejido sobre la superficie del ojo, que puede extenderse hasta la pupila y comprometer gravemente la visión. En casos avanzados, como el de Paola, la cirugía es el único tratamiento definitivo.
Su pedido apunta a que alguna institución, programa de salud, fundación, organismo estatal o solidario pueda orientarla, ayudarla a gestionar la intervención o colaborar para cubrir los costos. “Solo quiero recuperar la visión. Ya no sé qué puertas golpear”, concluyó.
La situación expone una vez más las dificultades que enfrentan muchos pacientes sin cobertura médica para acceder a tratamientos oftalmológicos de mediana y alta complejidad. Mientras tanto, Paola espera que su caso llegue a quienes puedan tenderle una mano.







