Una deportista de San Rafael participó por primera vez en la Fiesta de las Piraguas de Asturias, una competencia de descenso en kayak que reunió a 1.300 palistas de 22 países y recorrió 20 kilómetros de río.
Maru Catalano lleva varios años vinculada al deporte y comenzó su trayectoria en el ciclismo de montaña, para luego incursionar en pruebas combinadas y en el remo. Durante su estadía en España decidió aprovechar una oportunidad que, según contó, no podía dejar pasar: participar de una de las competencias de descenso de piragüismo más tradicionales de Asturias.
La prueba, conocida como la Fiesta de las Piraguas, une las localidades de Arriondas y Ribadesella a través de un recorrido de 20 kilómetros por el río. Según explicó Catalano durante una entrevista con Diario San Rafael y FM Vos (94.5), se trata de una competencia que se realiza desde hace 88 años y que tiene una enorme importancia para los habitantes de Asturias.
«Es una carrera muy emblemática en Asturias. Es el año 88 que se hace, por eso es tan famosa y conocida. Es importante la carrera, pero la ceremonia que le hacen a esta fiesta de las piraguas, todos los asturianos como que lo llevan como una tradición, una pasión, y eso hace que la carrera sea aún más emotiva», relató.
La competencia reunió a unos 1.300 participantes provenientes de 22 países, en una jornada que combina el desafío deportivo con una celebración multitudinaria. Los competidores recorren el río mientras son acompañados por una enorme cantidad de público.
«Cantan un himno, cuando largan los competidores hay una bomba por un cañón, fuegos artificiales de muchos colores en el río donde estás por largar, la gente se disfraza, camina por las calles», describió Catalano.
El recorrido comienza en Arriondas y finaliza en Ribadesella, después de 20 kilómetros. Durante todo ese trayecto, el público sigue de cerca la competencia. «La gente va en caravana, haciéndote el aguante en moto, en bici, en autos también, porque cortan la ruta de la cantidad de gente y también colocan un tren, que el tren va acompañando a los equipos de punta», contó.
Uno de los momentos que más llamó la atención de Catalano fue la largada. Los 1.300 palistas no parten separados por tandas, sino que lo hacen prácticamente todos juntos y desde la orilla, en una salida que demanda velocidad, coordinación y también capacidad para evitar los golpes.
La sanrafaelina largó aproximadamente desde la posición 564 y tuvo que atravesar ese momento inicial rodeada de cientos de kayaks y remos.

«En este caso se larga todos juntos y es una largada alemana que en San Rafael la hemos hecho varias veces», explicó.
La particularidad es que los competidores tienen sus remos sujetos hasta el momento exacto de la partida. Primero se canta el himno de las piraguas y luego se produce el disparo del cañón que marca el comienzo.
«Te tienen sujetada la pala, el remo, como en una baranda que hay, que le ponen como una traba, un candado. Cuando se termina el himno, tiran la bomba por el cañón, eso lo abren y abren toda la baranda. Ahí podés sacar el remo y salir corriendo», relató.
Con todos los competidores lanzándose prácticamente al mismo tiempo hacia el río, la situación puede resultar caótica. «Hay que sobrevivir a la largada, porque te pegás con el de al lado, con todos, te golpeás con el bote», sostuvo Catalano.
A eso se suma el ruido producido por cientos de personas intentando ingresar al agua al mismo tiempo. «El ruido al que le pegás al compañero de al lado, todo eso te queda en la cabeza por un rato, porque es mucho ruido de mucha gente», describió.
Para Catalano, lograr una buena largada también puede resultar determinante para afrontar de mejor manera el resto del recorrido. «Si tenés una buena largada, es como que después el resto se puede hacer un poco más llevadero», explicó.
La participación tuvo además un condimento especial para la sanrafaelina: no conocía el río y nunca había realizado sola una bajada de estas características en un kayak K1.
Catalano explicó que anteriormente había viajado a Neuquén para remar, pero siempre lo había hecho acompañada por Juan Pablo Radys. En esta oportunidad, en cambio, tuvo que afrontar el recorrido completamente sola.
«Yo bajé en un K1 que me prestaron acá, y era mi primera experiencia en río, sola, porque siempre había ido dos o tres veces viajando a Neuquén, pero siempre en equipo con Juan Pablo, pero sola no me había animado nunca a un río, menos en un K1», señaló.

El río, según explicó, no presentaba una dificultad considerada peligrosa, aunque sí tenía curvas y sectores con rápidos. El desafío consistía, fundamentalmente, en que ella iba descubriendo el recorrido a medida que avanzaba.
«Es un río que no tiene dificultad, no es de grado peligroso, pero sí tiene sus curvas con algunos rapiditos, y como yo no lo conocía y no tengo experiencia en el río, iba pasando, iba bajando el río y me iba encontrando con diferentes obstáculos que mientras lo iba pasando, iba resolviendo en el momento», relató.
La estrategia fue clara: evitar riesgos innecesarios y asegurarse de completar los 20 kilómetros. En algunos sectores, directamente decidió abandonar momentáneamente el kayak para atravesar los obstáculos desde tierra. «En partes, antes de arriesgar, me bajé y cruzaba con el kayak al hombro. Pero de esa manera me aseguré poder terminar y llegar», explicó.
Durante el recorrido también pudo observar las consecuencias que habían tenido otros participantes frente a los obstáculos. «En el camino había muchos botes hundidos, quebrados, remos rotos, y bueno, eso por suerte lo pude evitar. Me cuidé en todo el camino, ya que no tenía experiencia, así que nada, pero lo pude terminar, que era el objetivo en este caso», contó.
Catalano terminó en la posición 530 y algo, según relató, es decir, en la mitad posterior de la clasificación. Sin embargo, dejó en claro que el resultado no era el principal objetivo que se había planteado al inscribirse.
«Yo sé que terminé de la mitad para atrás, y bien atrás, pero pude parar en un montón de lugares y sacar fotos durante carreras, o sea, que esta carrera para mí no era ir a competir, era más que nada vivir la experiencia de lo que ha sido y estar en contacto con este tipo de palistas que son de todo el mundo», explicó.
La decisión de participar tampoco estuvo planificada desde el comienzo del viaje. Catalano se encuentra recorriendo España desde hace aproximadamente dos meses y sabía que durante agosto se desarrollaba esta competencia. «Como siempre hasta último momento, que es algo que tengo que cambiar, hasta último momento no me decidí y me inscribí al último día de las inscripciones», reconoció.
Incluso tuvo que enviar un correo electrónico porque, según explicó, las inscripciones ya habían cerrado. Finalmente pudo conseguir un lugar y también resolver otro de los inconvenientes que tenía: no contaba con un kayak propio para competir.
«Ya que estoy por acá, estoy en el norte de España paseando, y bueno, me animé. Dije, es que tenía todos esos peros que te cuento, de no tener experiencia en el río, de que no tenía kayak, hasta que conseguí un bote que me lo prestaron», relató.
Así, terminó afrontando una competencia internacional con un kayak que no conocía, sobre un río que nunca había recorrido y sin experiencia previa en una bajada de este tipo en solitario.
Después de haber completado la prueba, la experiencia dejó en Catalano ganas de volver a intentarlo. La diferencia, en una próxima ocasión, sería llegar con mayor conocimiento del recorrido y con la experiencia que le dejó esta primera participación.
«Fue linda, una experiencia que me encantaría volver a vivirla con un poco más de experiencia la próxima vez», afirmó.
Y dejó además una recomendación para quienes comparten su pasión por el remo: «Para nosotros que nos gusta remar tanto, alguna vez en la vida, si se puede tener la oportunidad como la tuve yo, hay que hacerlo».



