Una travesía en bicicleta unió San Rafael con Punta del Agua por caminos poco transitados

La ciclista sanrafaelina Ana Laura Moreno relató la experiencia de recorrer en bicicleta un exigente trayecto por la zona de Malvinas Sur, marcado por la arena, el calor y la solidaridad de la gente, además de paisajes imponentes y aprendizajes personales.

La sanrafaelina Ana Laura Moreno volvió a subirse a la bicicleta para concretar una nueva travesía que no es habitual ni sencilla: unir San Rafael con Punta del Agua pedaleando por caminos de baja circulación, con extensos tramos de ripio y arena, altas temperaturas y largas distancias sin servicios. La experiencia fue compartida por la ciclista en diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, donde detalló el recorrido, las dificultades y, sobre todo, las sorpresas humanas y naturales que encontró a lo largo del camino.

Moreno explicó que la decisión de realizar este trayecto surgió de la curiosidad por conocer zonas del departamento que aún no había recorrido. “Siempre hay buena oportunidad para volver a esas pedaleadas”, señaló, al tiempo que contó que eligió el camino por Malvinas Sur porque “me daba mucha curiosidad ese camino porque se decía que no era muy transitado, que había muchas partes un poco difíciles desde Malvinas”.

Según relató, el primer día de viaje llegó hasta Malvinas Sur tras recorrer cerca de 70 kilómetros, consciente de que desde ese punto comenzaba la parte más compleja del trayecto. “La verdad, se cumplieron todos los pronósticos”, afirmó, y reflexionó que “uno dice, bueno, el viaje largo a México te lleva muchas sorpresas y un viaje cortito uno lo subestima”. En ese sentido, destacó que, aun tratándose de un recorrido dentro del propio departamento, la exigencia física y mental fue significativa.

Uno de los aspectos que más resaltó fue la solidaridad de la gente que fue encontrando durante el camino. “Me encontré con un montón de personas en cinco días de San Rafael”, contó, y recordó especialmente la ayuda recibida en Malvinas. “Una señora en Malvinas me ayudó, me permitió dormir en un lugarcito que tenía bajo techo”, relató, y agregó que a la mañana temprano se despertó, me dio una botella con agua congelada y sándwiches y me dijo para el camino porque se venía lo difícil”.

El primer tramo tras salir de Malvinas Sur fue especialmente duro. Moreno había planificado llegar directamente hasta Punta del Agua, pero las condiciones del terreno la obligaron a replantear la estrategia. “Yo digo, bueno, trato de llegar a Punta del Agua, lo cual no fue posible”, explicó. De los 80 kilómetros previstos hasta el camping, logró avanzar solo 40 y decidió detenerse en Los Toldos. “Solo un vehículo pasó ese día, que era una familia”, recordó, y destacó el gesto de quienes le permitieron acampar y hasta le ofrecieron una bebida fresca.

La ciclista describió con detalle las dificultades del camino. “Desde Malvinas Sur hubo 2 kilómetros de asfalto y después de ahí en más ripio y mucha arena, todo el tiempo”, señaló. Esa condición la obligó en reiteradas ocasiones a bajarse de la bicicleta y avanzar caminando. “Eso me hacía bajarme de la bici y tener que caminar, se hizo pesado”, resumió.

A las complicaciones propias del terreno se sumó el peso de la carga. Moreno explicó que viaja con todo lo necesario para ser autosuficiente. “Llevo de todo, comida para los días, galletitas y picadillo”, detalló, y enumeró “cosas para cocinar, la garrafita, la olla, carpa, bolsa de dormir, aislantes y la ropa”. Un punto central fue el agua: “Llevaba como 9 litros de agua, tal vez exagerado, pero prefería que no me faltara”. Si bien reconoció que el peso extra dificultó el pedaleo, sostuvo que “mejor llevar agua”.

Tras el descanso en Los Toldos, el tramo final hacia Punta del Agua confirmó que la decisión de parar había sido acertada. “Fueron 40 kilómetros más y menos mal que paré porque seguía la arena y la dificultad”, aseguró. Sin embargo, destacó que el esfuerzo se vio recompensado por el entorno natural. “Ver el cerro nevado al costado fue re lindo”, expresó, y añadió que “fue una gran experiencia llegar a Punta del Agua”.

La llegada al destino también significó un descubrimiento. “Una sorpresa conocer Punta del Agua, los arroyos cristalinos”, contó, y mencionó especialmente su visita al emprendimiento de las casas vivas. “Muchas veces escuchaba comentarios, pero nunca había tenido la oportunidad de conocer ese emprendimiento que está re bueno”, afirmó.

Otro de los temores habituales en este tipo de travesías es la posibilidad de pinchaduras. En ese punto, Moreno tuvo algo de fortuna. “Por suerte el día que salí de Malvinas fue la única vez que pinché”, relató. Aun así, advirtió que el camino estaba lleno de espinas. “Había muchos pinchos en el camino, una amenaza la verdad”, explicó, y reflexionó que esos imprevistos también dejan enseñanzas. “Te enseñan que hay que ser paciente y que hay que tomar todo con tranquilidad y que no hay que desesperarse”, señaló.

Finalmente, la ciclista vinculó esta experiencia con su forma de vida actual, luego de haber realizado un extenso viaje por América. “Aprovechar los momentos de vacaciones para recorrer, aunque sean días que uno tiene”, dijo, y remarcó que no es necesario ir lejos para descubrir lugares valiosos. “Te lleva muchas sorpresas conocer también cualquier pedazo de tierra”, afirmó, convencida de que este tipo de experiencias “vale la pena hacerlo”.