YPF y Quintana-TSB adelantarán inversiones y avanzarán con nuevas perforaciones en territorio malargüino. El movimiento abre expectativas no solamente para la actividad petrolera, sino también para empresas proveedoras, servicios y generación de empleo en una región golpeada por la crisis económica.
El desarrollo de Vaca Muerta en el sur de Mendoza comienza a acelerar y abre una expectativa que excede ampliamente a la industria petrolera. YPF y la UTE Quintana-TSB anticiparon parte de sus cronogramas de inversión y, según confirmó el Gobierno provincial, en las próximas semanas comenzarán nuevas perforaciones en áreas ubicadas en Malargüe, una señal que vuelve a poner sobre la mesa el potencial que tiene la actividad para modificar la matriz productiva de toda la región.
Actualmente YPF ya perforó dos pozos y prepara otros tres, mientras que Quintana-TSB avanzará con dos nuevas perforaciones. De esta manera, en el corto y mediano plazo habrá al menos siete pozos no convencionales en territorio mendocino, con inversiones que oscilan entre los 15 y 20 millones de dólares por cada perforación. A eso se suma el compromiso de Quintana-TSB de invertir 44 millones de dólares para explorar y reducir el riesgo productivo de sus áreas.
Pero quizás el dato de mayor interés para el Sur mendocino esté alrededor de los pozos. Desde la Dirección de Hidrocarburos señalaron que cada perforación puede movilizar entre 20 y 30 empresas vinculadas con servicios de perforación, seguridad e higiene, transporte, catering y tareas especializadas, entre otros rubros. Quintana-TSB ya comenzó a mantener contactos con proveedores mendocinos, mientras el sector empresario reconoce que existe capacidad instalada disponible para responder a una eventual expansión de la actividad.
Ese movimiento aparece en un momento particularmente sensible para San Rafael, General Alvear y Malargüe. Las cámaras empresariales de los tres departamentos vienen advirtiendo desde hace meses sobre una fuerte caída de la actividad económica que afecta al comercio, el agro, la vitivinicultura, la industria, la construcción y los servicios, con empresas trabajando por debajo de su capacidad, problemas de liquidez y dificultades crecientes para preservar puestos de trabajo.
En ese contexto, el avance de Vaca Muerta mendocina representa una oportunidad que el Sur difícilmente pueda desaprovechar. El desafío será lograr que las inversiones no queden circunscriptas exclusivamente al área de explotación petrolera, sino que generen demanda para empresas, trabajadores y prestadores de toda la región. San Rafael, por su infraestructura comercial y de servicios, su actividad industrial y su cercanía con Malargüe, tiene posibilidades de integrarse a esa cadena si existe capacitación, planificación y articulación entre el sector público y privado.
La discusión, por lo tanto, empieza a trascender la cantidad de pozos que puedan perforarse. Para una región que desde hace años reclama nuevas inversiones y alternativas que permitan diversificar su economía, Vaca Muerta puede convertirse en una herramienta concreta para generar empleo, fortalecer proveedores locales y abrir nuevas posibilidades de desarrollo. El verdadero impacto, sin embargo, dependerá de cuánto de ese movimiento económico consiga quedarse efectivamente en el Sur mendocino.



