Vacaciones de verano: ¿disminuye el aprendizaje de los estudiantes de menos recursos por falta de estímulos?

Un nuevo estudio revela que las vacaciones de verano no son un descanso igual para todos los estudiantes. Mientras algunos aprovechan para seguir aprendiendo, otros pierden valiosos conocimientos, profundizando las desigualdades educativas.
Según un informe del Observatorio de Argentinos por la Educación, los estudiantes de sectores socioeconómicos más bajos pierden en promedio hasta 2 meses y medio de aprendizaje durante el verano, mientras que sus pares de sectores más favorecidos incluso pueden mejorar sus habilidades.
Esta pérdida de aprendizaje se da principalmente en áreas como lengua y matemática, y se debe a diversos factores como la falta de acceso a recursos educativos en el hogar, la menor estimulación cognitiva durante las vacaciones y las diferencias en las experiencias de aprendizaje durante el año escolar.
«El documento realizado por Observatorio de Argentinos por la Educación denominado “Vacaciones de verano: evidencia sobre su impacto en el aprendizaje“ (con autoría de Irene Kit , María Sol Alzú y Leyre Sáenz Guillén) demuestra la evidencia internacional sobre la pérdida de aprendizajes durante este época del año y describe algunas estrategias efectivas para mitigar esos efectos negativos», dijo a FM Vos 94.5 Adriana González, profesora de matemática de nivel secundario y referente del Observatorio de Argentinos por la Educación.
«El análisis identifica diferencias significativas por nivel socioeconómico. Mientras los estudiantes de nivel socioeconómico medio/alto mantienen e incluso mejoran algunas habilidades (como el reconocimiento de palabras), los del más bajo enfrentan pérdidas de aprendizaje. En otras palabras, las vacaciones amplían las brechas educativas», amplió.
Luego de presentar la problemática, explicó por qué en los niveles socioeconómicos más bajos se da esa particularidad. «Uno de los factores es por la diferencia de estímulo que reciben los chicos durante las vacaciones. Los estudiantes de niveles socioeconómicos más altos durante las vacaciones realizan otras actividades que los vinculan más con la familia. Suelen regresar a clases con un vocabulario más rico, mientras que en los sectores más vulnerables ocurre lo contrario», aseguró.
«El impacto también varía notablemente según el grado escolar: a mayor grado, mayor es la pérdida de aprendizaje. Los estudiantes de los primeros grados ganan en promedio 14 días, pero para los de 7º grado la pérdida es de 61 días. A su vez, a medida que aumenta el grado, se profundizan las brechas de aprendizaje entre los niveles socioeconómicos», aclaró.
Asimismo, indicó que Argentina es uno de los países de América Latina con mayor cantidad de días de receso. «Suponemos que se trata de una cuestión histórica. El verano siempre fue muy caluroso. Creemos que viene por ese lado. La verdad es que la mayoría de las escuelas no cuentan con la infraestructura necesaria para que los chicos estén frescos durante esa época del año. De todas formas, como hay que acatar la ley nacional que marca que se deben cumplir los 180 días de clases, el receso se redujo un poco. Habría que ver si los días de vacaciones se podrían repartir en los distintos tramos del ciclo lectivo», expresó González.
Por último, mencionó cuáles son las estrategias que se pueden aplicar para combatir la pérdida de aprendizajes de verano. «Los chicos podrían verse estimulados concurriendo a escuelas de verano y talleres de lectura.
Las escuelas de verano implican actividades académicas y recreativas durante las vacaciones con el objetivo de reforzar o recuperar conocimientos. Por otra parte, podemos mantener activa la mente de los niños y niñas, estimulándolos a juegos activos, interpersonales, imaginativos, así como a lecturas compartidas, dramatizaciones, dibujos y expresiones plásticas de todo tipo. No debe perderse el hábito del aprendizaje», cerró.