La situación en la Isla del río Diamante continúa siendo crítica. Desde hace varias semanas, los vecinos permanecen sin agua corriente debido al corte del suministro eléctrico en la unión vecinal, donde se encuentran las bombas que impulsan el servicio. La deuda millonaria acumulada por la entidad vecinal derivó en la interrupción del sistema y los habitantes decidieron manifestarse cortando la ruta nacional como medida de protesta para exigir respuestas inmediatas.
Pamela Miranda, vecina de la zona de la Isla, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que “hasta el momento seguimos sin el suministro de agua, por lo que se ha hablado la unión vecinal con los vecinos, el intendente va a tener una reunión con ellos, con EDEMSA, donde le van a hacer una quita de intereses, donde la cuota se va a aumentar, donde ellos van a entregar una plata y después va a quedar una cuota aproximadamente de, no sé si son cerca de los 10 millones por mes, que eso lo tenemos que juntar los vecinos con la cuota que pagamos y bueno, se regularizaría el sistema del agua”.
La vecina reconoció que existen usuarios que no abonaron el servicio, pero advirtió que el problema tiene raíces más profundas. “Eso es una realidad. Ahora también hay un mal manejo, yo creo en la causa-consecuencia. Hace años, cuando la Isla era un barrio popular, no había asfaltado, no tenían agua potable, no tenían corriente, ellos tampoco tenían acceso a una pilastra de luz, tampoco tenían acceso a obra sanitaria, venga, póngame un medidor”, indicó.
En ese sentido, recordó que con el programa Promeba se anunciaron inversiones millonarias para instalar medidores, aunque eso nunca se concretó. “Hace tres años pusieron caballetes que ni siquiera son medidores, son un pedazo de cemento que indica que vos tenés agua, nada más”, sostuvo.
Miranda insistió en que no todos los vecinos incumplen con sus obligaciones: “Está bien, yo sé que hay gente que no paga, yo entiendo que hay gente que es irresponsable, pero acá en la Isla también tenemos gente buena, honesta, que paga todos los meses su impuesto, y hay gente que también se hace la desentendida del tema”.
INDIGNACIÓN
La referente vecinal expresó su indignación por la situación que atraviesan: “Imagínate, un mes sin agua, ¿en dónde se ha visto? Yo creo que eso se ve en los países donde están de guerra, en donde los niños tienen una desnutrición. Vivo yo en un país rico en agua, un país rico en todo, porque tenemos la materia prima de todo, y no puede ser que acá vengan con dos mangos, hagan las cosas así nomás, y después son las consecuencias de estas cosas”.
La tensión se agravó con los enfrentamientos ocurridos durante las manifestaciones en el sector de Balloffet. “Tuvieron muchos disturbios. Nosotros, la marcha fue pacífica. El disturbio lo empezaron los policías. Agredieron mucho a la gente, le pegaron a menores, le pegaron a una mujer, incluso tenemos el video”, denunció Miranda.
Según su relato, la fuerza pública detuvo a un joven con discapacidad, identificado como Luis, que continúa alojado en la comisaría 60. “Se lo llevaron preso, él es discapacitado y tiene una hija más discapacitada. No tiene recursos para ayudarlo porque se lo llevaron a la comisaría 60. El chico no estaba haciendo nada y se lo llevaron y todavía no lo sueltan, todavía no tenemos respuesta de nadie”, señaló.
Miranda aseguró que la policía tenía instrucciones de impedir los cortes. “La orden para ellos era que si nosotros cortábamos Balloffet, nos reprimieran. Esa fue la orden. Y eso fue lo que pasó. Nosotros quisimos cortar y la policía con sus escudos, los cascos, los de antichoque, empezaron a pegar a la gente, a pecharla, a decir no vas a cortar la ruta y nos sacaron de la calle”, relató.
La vecina cuestionó la represión y remarcó que la protesta tenía un único objetivo: “Un barrio no debería estar un mes sin agua. Yo respeto la opinión de la gente que el que paga, el que no paga, se le corta el servicio. Pero también entiendo que hay derechos que nos protegen. Pero a la vez nos están cortando el servicio al agua. Es algo vital. Podemos estar sin comer muchos días, pero sin agua no podemos pasar”.
Por último, destacó que los cortes de ruta no son una medida caprichosa. “Lo que yo quiero recalcar que no es que cortamos la ruta porque somos malos, porque queremos cosas de arriba. No, la cortamos la ruta para que nos escuchen, para que no se queden callados. Porque si el barrio se queda callado, acá estaríamos sin agua todavía. O sea, todavía estamos sin agua. Estamos esperando”, concluyó.







