Ver el futuro: esa vieja ilusión…
Años atrás se puso de moda la aplicación “FaceApp”. A mediados de 2019 surgió pero la utilización de la misma por parte de personajes famosos o “influencers” (artistas, futbolistas, etc.) hizo que muchos argentinos la descubrieran y la usaran por primera vez en 2019, en medio de la pandemia.
La lógica de “FaceApp” es aplicarle a una foto con un rostro diferentes filtros para ver cómo sería esa persona si fuera más joven, si luciera otro corte o color de cabello e, incluso, cómo sería si fuera de otro sexo. Sin embargo, la posibilidad más utilizada por los usuarios ha sido aquella que permite ver a la persona en cuestión más viejo/a. La aplicación también ha ido cambiando y hoy se sigue usando, con nuevos “cambios” disponibles.
El éxito y masificación de la aplicación pareció estar en el realismo que muestran los rostros transformados y, sobre todo, porque lo que devuelve la pantalla es posible… La imposibilidad de viajar al futuro a ver cómo nos veremos dentro de algunas décadas hace que “FaceApp” haya venido a cubrir, aunque sea probablemente, esa curiosidad aunque -claro está- nadie asegura que la transformación computarizada sea exactamente fidedigna a lo que el tiempo hará con nosotros.
La aplicación no permite, por ahora, vislumbrar cómo sería una nación en el futuro. De ser posible ello, la mayoría de los argentinos seguramente pretendería ver un país con más arrugas pero que las mismas fueran producto de los aprendizajes de la vida, con una calidad institucional mayor, con una sociedad con sus necesidades básicas satisfechas merced a una mejor distribución de la riqueza y con sus integrantes pugnando por ser cada día mejores ciudadanos; y una clase política dejando de lado sus egoístas posturas para estar, por fin y de una vez por todas, a la altura de las circunstancias.
Ojalá el tiempo nos muestre esa nueva cara de la Argentina, aunque seguramente ello no será producto de una aplicación digital sino del trabajo concreto de todos nosotros.