Veto al aumento a los jubilados: denuncian crisis humanitaria y piden que el sistema político dé una solución de fondo

Tras la sanción de los cambios en la ley jubilatoria en el Senado de la Nación el pasado 10 de julio y la confirmación del veto presidencial por el supuesto costo fiscal de la medida, Diario San Rafael y FM Vos 94,5 entrevistaron a Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad en la Ciudad Autonóma de Buenos Aires.
El referente en temas previsionales de los adultos mayores expresó su profunda preocupación por la situación de los jubilados, calificándola de crisis humanitaria. Advirtió, que se trata de un problema sistémico sin soluciones de fondo.
«La situación actual es un déjà vu de lo ocurrido hace un año, cuando una ley similar fue vetada. Estamos ante un acto impolítico de legisladores que primero apoyan un proyecto y luego cambian de postura», apuntó al principio de la nota.
«El escenario es igual o sumamente peor, porque pasó un año y los jubilados y las personas con discapacidad ven cómo se sigue deteriorando su calidad de vida», sostuvo Semino, detallando que enfrentan problemas críticos con la alimentación, la atención sanitaria y la vivienda.
En ese sentido, criticó duramente el argumento de que no hay fondos en la seguridad social. «Los jubilados están pagando el superávit fiscal con su vida, el dinero que ahorra el gobierno le pertenece a este sector vulnerable de la población», opinó.
«Estamos ante una emergencia que requiere de una solución inmediata. Hay que proveer de lo necesario a quienes no tienen absolutamente nada, con una asistencia en medicamentos, alimentos y vivienda. Esta medida debe ser solventada por el presupuesto nacional. Hay que impulsar un sistema de seguridad social», propuso el referente del sector.

La urgencia de una reforma estructural y la hipocresía política ante la necesidad de una solución de fondo
Más allá de las medidas de emergencia, el Defensor de la Tercera Edad coincidió en la necesidad de una discusión de fondo para reformar el sistema previsional. Señaló que la canasta de un jubilado asciende a $1.200.000, mientras que la jubilación mínima, incluso con el bono de $110.000, no supera los $379.000. «Este desfasaje es el resultado de un sistema fordista, antiguo, que se ha maquillado a lo largo de 30 años sin resultados positivos», declaró al respecto.
Dentro de ese contexto, el entrevistado hizo un llamado a un debate serio sobre un sistema de seguridad social moderno y bien financiado, que deje atrás la mentira de la ley de Bismarck del siglo XIX. También criticó la hipocresía de muchos sectores sindicales que, si bien apoyan los reclamos de los jubilados, se oponen a las reformas y modernizaciones que podrían aumentar la masa de trabajadores registrados, base fundamental para el sostenimiento del sistema.
«Son parte del problema, no parte de la solución», sentenció sobre los sectores que, a su juicio, han contribuido al anquilosamiento de 50 años del sistema.
«La verdad que es muy preocupante, ya que estamos ante una crisis humanitaria donde la gente está pagando con su vida. En paralelo, lo peor, es que nada se quiere cambiar. Los ajustes de la economía a través de décadas lo vienen pagando los jubilados. Como no se asumen los problemas de fondo se genera este estado de catástrofe», expresó con contundencia.
Finalmente, exteriorizó su temor de que, una vez pasadas las elecciones, el tema de los jubilados sea olvidado por completo, como ha ocurrido en el pasado. Además, dejo un claro mensaje. «El oportunismo político en Argentina es una práctica recurrente, donde quieren ser salvadores los que causaron el daño», cerró.