Una cosa es cierta: las galletitas cada día vienen con menos cobertura y/o menos relleno dulce, dependiendo el caso. Algo que no ocurría en los buenos viejos tiempos, cuando el almacenero las tenía en una lata con vidrio y el cliente podía observar el estado en que se encontraban, incluso dentro de la bolsa transparente.
Ahora, como todas o casi todas vienen fraccionadas en bolsas cerradas y de colores, imposibilitados de controlar con la vista la calidad de las mismas, el consumidor suele llevarse desagradables sorpresas.
Sorpresa que una usuaria de Twitter creyó haberse llevado con un paquete de galletitas surtidas en las que se encontró con que carecían casi por completo de glaseado y relleno…
Pero su sorpresa fue mayor cuando descubrió que la responsable no era la fábrica sino personas de su entorno más íntimo.
Yo indignada porque todas las galletitas del paquete bagley venían sin el glase de arriba y resulta que es porque mis hijos las chupan y las vuelven a guardar 🙃 pic.twitter.com/RGBw7kJbnW
— esta plaga 💚 (@malenafrias_) June 15, 2022







