Virginia Bravo y su importante aporte en la guardia del Schestakow

Lleva más de 10 años en el sector salud y hoy ocupa un importante puesto

Virginia Bravo, es la jefa de la guardia del Schestakow, es una mujer que se ha enfrentado a las más increíbles situaciones desempeñándose en un escenario de alto riesgo, siendo el nosocomio local el hospital de cabecera de todo el sur mendocino. También fue la primera mujer cirujano en el lugar, un reto que logró superar convirtiéndose hoy en una de las mujeres más importantes del lugar.

En el Día Internacional de la Mujer, hemos querido destacar su labor, sin embargo como ella, con gran humildad dijo en FM Vos 91.5: «cualquier mujer que se dedique a salud tiene que tener algo especial, porque no cualquiera puede estar ahí».

Bravo lleva 14 años trabajando en salud, y dice que cada año es un constante aprendizaje, «también aprendemos a nivel personal porque en muchas cosas nos vemos plasmados por ejemplo, en una madre que llega con su hijo sufriendo, te ponés en el lugar del otro que hasta cierto punto no está del todo bueno, y es que es muy difícil encontrar el equilibrio porque si sos demasiado frío tampoco sirve».

Sobre las difíciles situaciones de las cuales ha sido testigo, e indudablemente parte desde el ejercicio médico, recordó la tragedia de la Cuesta de los Terneros, algo que calificó como «duro pero todo ocurrió tan rápido que no había tiempo para ponerte a pensar demasiado, el trabajo fue de todo el equipo, de la guardia y de todo el hospital. Yo estuve como responsable pero el trabajo fue de toda la gente».

Destacó de sobremanera el recurso humano del nosocomio local advirtiendo la solidaridad y destreza con la que trabajaron desde todas las áreas. «Había que trabajar rápido porque el espacio de la Guardia no es muy grande y eran muchas víctimas, entonces no teníamos tiempo para pensar demasiado, había que actuar, hacer lo que teníamos que hacer y tratar de no colapsar».

Por otro lado, en su rol de jefa mujer, admitió que le costó que la aceptaran en el ámbito de los cirujanos porque hasta ese momento no había otra mujer. «Fue duro al principio, pero una vez que ya estás, que te ganas el respeto, tus compañeros te hacen el aguante a full, de hecho yo creo que no podríamos conseguir muchas cosas si no hubiera tenido grandes hombres al lado mío».

Virginia también es madre de dos hijas de 2 y 4 y está casada. Se declara una afortunada de poder hacer lo que más la apasiona. Le gustaría que todos los días fueran reconocidas, sobre todos, aquellas mujeres que están en la «sombra», como el ama de casa, porque «son mujeres que también la pelean todos los días, llegan de sus trabajos y siguen trabajando, porque hoy en día la mujer se ha puesto a la par del hombre».

Asimismo valoró a todas esas mujeres que tiene hijos enfermos o que en el peor de los casos los han perdido, son para ella «mujeres muy admirables, las vemos en el hospital cuidando a sus niños y a sus mayores».

Finalizando afirmó que «la mujer no debe perder su rol, por defender sus derechos no tiene que ser agresiva y violenta porque si no terminamos cayendo en los mismos que no queremos ser».

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