A nivel mundial, cada vez son menos los hombres que eligen ser sacerdotes, y Mendoza no escapa a esa tendencia.
Actualmente, hay apenas 20 aspirantes a cura en toda la provincia, en una formación que demanda ocho años de estudio y preparación. De ese total, 17 seminaristas pertenecen a la arquidiócesis de Mendoza, mientras que solo 3 a la diócesis de San Rafael.
El dato llama la atención si se tiene en cuenta el fuerte peso religioso que históricamente tuvo San Rafael, impulsado en buena parte por su propio seminario. Sin embargo, desde fines de 2020, el escenario cambió drásticamente: por disposición del Vaticano, se cerró el Seminario Santa María Madre de Dios, una decisión que no pasó desapercibida y generó fuertes protestas en sectores de la feligresía local.
EL SEMINARIO LOCAL
Hasta su cierre, el seminario de San Rafael albergaba a 12 estudiantes que cursaban su carrera eclesiástica. Tras la clausura, los reubicaron en otros puntos del país, como los seminarios de Mendoza capital, Río Cuarto, Buenos Aires y San Juan.
Además, un grupo de seminaristas que ya había finalizado sus estudios continuó su formación pastoral bajo la responsabilidad directa del Obispo de San Rafael, hasta la fecha de sus respectivas ordenaciones.
El Seminario Santa María Madre de Dios lo fundó Monseñor León Kruk. el 25 de marzo de 1984.
Durante años, se destacó como uno de los más prolíficos del país y de América Latina, en cantidad de vocaciones.
De hecho, uno de los principales reclamos ante su cierre apuntaba justamente a eso: sectores críticos dentro de la misma Iglesia señalaban que se trataba de un seminario “exitoso y fecundo”, que formaba un número significativo de sacerdotes en comparación a otros lugares.
EL CIERRE
A mediados de 2020, la Santa Sede anunció oficialmente su cierre, en medio de debates internos y polémicas que incluían diferencias de enfoque pastoral y disciplinario.
Desde entonces, la diócesis de San Rafael vive una etapa de reorganización y adaptación. La última ordenación sacerdotal ocurrió en junio de de 2024 cuando el entonces obispo Carlos María Domínguez -que luego renunció por denuncias de abuso- ordenó a los seminaristas Humberto Reche y Ezequiel Luján
En un mundo donde cada vez hay menos curas y donde la fe también atraviesa sus propios desafíos, San Rafael, que supo ser un semillero de sacerdotes, hoy debe llevar sus vocaciones más algunos kilómetros más allá.







